Con mozzarella vegetal, pera y champiñones: así descubrí la pinsa romana en un restaurante bien peculiar de San Sebastián

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Es una opción para una persona y tiene un valor de 16 euros, lo que me pareció una relación calidad-precio acorde 

Inés Vazquez Noya

Editor

En una escapada a San Sebastián, decidimos entrar a un restaurante que, sin duda, llamó mi atención por su fachada exterior. Se llama Isla Sicilia y, una vez que cruzas la puerta, te espera una ambientación bastante llamativa y ecléctica. El espacio tiene una fuerte personalidad gracias a la presencia del color negro y a unas luces bajas que crean una atmósfera intima y algo misteriosa.

Elementos como máscaras de teatro colgadas en las paredes y cables enrulados a la vista le otorgan un carácter sin duda peculiar, casi teatral, que te prepara para una experiencia fuera de lo común. Fue allí donde terminé descubriendo la pinsa romana, un concepto del que nunca antes había escuchado. 

Aunque visualmente se presenta con una forma más ovalada o rectangular que la pizza tradicional, entendí que la verdadera diferencia está en su masa. Mientras que la masa de pizza clásica lleva solo harina de trigo, la pinsa se elabora con una mezcla de tres: trigo, arroz y soja, además de incorporar mucha más agua y un proceso de fermentación prolongado que puede superar las 48 horas. El resultado de esta técnica es una base más ligera, crujiente por fuera y aireada por dentro, para una digestión mucho más liviana.

Guiada por las opciones de la carta, me incliné sin dudarlo por su versión completamente vegana, la llamada Beatriz. La base venía cubierta con una suave capa de mozzarella de origen vegetal algo fundida, seguida de tomates cherry y pimiento asado que aportaban mucha jugosidad, champiñones laminados y un toque aromático de orégano. El toque diferencial fueron las finas rodajas de pera distribuidas por encima en cada porción. 

Me resultó una opción rica y abundante, lo que la convierte en una gran combinación. Como único detalle, quizás hubiera preferido la pera en forma de mermelada o compota para que se integrase mejor en el bocado. 

El resto del menú sonaba igual de interesante y audaz. Para empezar, ofrecen ensaladas cremosas como la burrata trufada carmesí y platos de antipasti como el provolone del Vulcano, fundido con crema de calabaza y trufa. En los principales, llaman mucho la atención sus risottos, especialmente el de otoño e invierno en el bosque, que incluye un original helado de parmesano y sus platos de pasta, como los tortellini cítricos del Alba o la lasaña catedral de pasta verde. Incluso hay opciones de carne contundentes como las carrilleras en seda de calabaza o el rabo de toro a fuego lento.

En el apartado de masas, además de otras variedades de pinsas como la deliziosa con crema de calabaza y guanciale, la carta se extiende con una larguísima lista de pizzas. Entre ellas la auténtica carbonara, la soberbia (con salsa de pistacho y mortadela) o la pizza lujuria. Si se prefiere seguir la línea vegetal, además de la pinsa Beatriz, está la pizza desalmada vegana, que viene bien cargada de verduras. Para el momento dulce, los postres siguen la misma línea anterior,  destacando el oro verde (un soufflé templado de pistacho) o el tradicional tiramisú. 

Con y sin gluten 

Además de su propuesta estética y gastronómica, un detalle fundamental de Isla Sicilia es el compromiso con la comunidad celíaca. Según explican en su manifiesto en la fachada exterior, varios niños de la familia, su propia CEO y muchos de sus clientes son celíacos, y el proyecto nació del cansancio de ver que las personas con esta condición comieran mal. Por ello, se toman la contaminación cruzada a conciencia: cuentan con dos cocinas totalmente separadas y garantizan un espacio 100% libre de trazas. Lo mejor de todo es que toda su carta está disponible tanto con gluten como sin gluten, manteniendo exactamente el mismo tamaño y el mismo precio.

De hecho, desarrollaron su receta de masa sin gluten en colaboración con Edorta Salvador, profesor de Masas y Panes del Basque Culinary Center, para una masa adecuada y prácticamente indistinguible de la receta tradicional.

Isla Sicilia 

  • Donde: Easo Kalea, 27, 20006 Donostia / San Sebastián, Gipuzkoa
  • Horario: martes a domingo 13:00 a 16:00, martes, miércoles, jueves y domingo de 20:00 a 23:00 y viernes y sábado de 20:00 a 24:00, lunes cerrado 
  • Precio medio: €20 - €30
  • Reservas: 610 79 80 59

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