
Crujientes, hojaldrados y cubiertos de glaseado, los cronuts son el punto de encuentro perfecto entre un croissant y un donut
Hay ocasiones en la que lo mejor de dos mundos se unen para formar uno solo. Es, precisamente, lo que sucede con el cronut. Uno podría pensar que no hay nada mejor que un croissant, y quizás esté en lo cierto. O nada mejor que un donut –y también tendría mucha razón–, pero si mezclas ambos conceptos, tienes al final boss de la repostería.
La receta es muy sencilla: usamos una lámina de hojaldre ya preparada, cortamos los cronuts y los freímos hasta que estén bien dorados. El hojaldre se hincha durante la fritura y crea ese interior ligero y laminado que buscamos, mientras el exterior queda crujiente y dorado.
Una vez fritos, solo queda dejarlos escurrir y terminar con un glaseado. Puedes hacerlos sencillos, con azúcar glas y unas gotas de limón o leche, o añadirles chocolate. Es una de esas recetas en las que un dulce de pastelería puede convertirse en un capricho muy fácil de preparar en casa.
Primero extenderemos las láminas de hojaldre sobre papel vegetal colocando una encima de la otra.
Cortamos la masa con un molde circular, y hacemos los agujeros de los cronuts con un molde más pequeño o el tapón de una botella.
Recortamos el papel vegetal de cada cronut de manera que no se nos queden pegados.
Freímos los cronuts en aceite bien caliente el tiempo justo para que se doren ligeramente.
Dejamos escurrir sobre papel absorbente y esperamos a que se enfríen.
Preparamos el glaseado, y bañamos una de las caras de cada cronut. Los dejamos escurrir sobre una rejilla.
Con qué acompañar los cronuts
Puedes acompañar los cronuts con una mermelada de frambuesa, nutella casera, e incluso crema pastelera.
En DAP | Donas caseras
En DAP | Kouign amann, receta del pastel de mantequilla más adictivo
Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com
VER Comentarios