Estas albóndigas de pollo marsala reinterpretan una clásica receta italoamericana, pero en una versión más ligera
Esta versión con albóndigas del clásico pollo marsala, gustará a todos los comensales. Además de condimentar bien la carne para que las albóndigas queden sabrosas, la salsa es la clave del éxito de esta receta.
Para ello, es importante cortar la cebolla muy fina, de manera que al cocinarla en mantequilla quede con una textura untuosa y tierna. Después, bastará con añadir los champiñones laminados y evaporar el alcohol del vino para que al fundirse con el resto de ingredientes consigamos el sabor esperado.
El marsala es un vino enriquecido originario de la ciudad del mismo nombre, en Sicilia. En su versión seca es ideal para guisar, pero si no lo encontráis podéis sustituirlo por un buen tinto, vino de Jerez o brandy.
Primero mezclamos todos los ingredientes de las albóndigas en un bol amplio y formamos las albóndigas para colocarlas en la bandeja del horno cubierta con papel sulfurizado. Horneamos las albóndigas 15 minutos a 200ºC.
Pelamos y picamos la cebolla, y limpiamos y laminamos los champiñones. Derretimos la mantequilla y pochamos la cebolla 5 minutos a fuego medio. Añadimos los champiñones y cocinamos 2 minutos más.
Vertemos el marsala y evaporamos el alcohol 2 minutos a fuego vivo. Añadimos la salsa perrins, la pastilla de caldo de carne, el concentrado y la nata líquida. Ajustamos de sal y pimienta y removemos.
Incorporamos las albóndigas y cocinamos todo 5 minutos.
Con qué acompañar las albóndigas
Una guarnición ideal para estas albóndigas podría ser un parmentier de patata, un poco de pasta fresca como unos tagliatelle, o un poco de arroz jazmín.
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