Se monta en menos de 20 minutos para un almuerzo o cena comodín entre semana
La temperatura va subiendo lentamente porque la llegada de la primavera es inminente. Y así se tornan mis platos: más coloridos y, sobre todo, menos complicados. Para esos días en los que quiero resolver un almuerzo nutritivo o una cena rápida pero con "sustancia", acudo a esta combinación: albóndigas vegetales con una ensalada fresca es la solución definitiva.
Sobre las albóndigas vegetales, en este caso opté por una versión congelada de BeanStalk a base de proteína de soja para optimizar el tiempo, solo hay que pasarlas por la sartén hasta que estén doradas y crujientes por fuera. Ahora bien, si tienes tiempo para cocinar, una versión casera de alboódigas de lentejas o albóndigas de verduras potenciarían el plato sin dudas.
Para acompañar, recomendaría una ensalada. La combinación de lechuga fresca, tomate y pepino en rodajas es muy atractiva, y las aceitunas verdes aportan ese toque extra de sabor. Una pizca de curry en polvo y aceite de oliva son los únicos aliños que necesita para brillar. Para un punto más cremoso, se puede añadir una cucharadita de tahini o yogur de soja natural al aliño, la acidez del yogur con el dulzor del tomate es una combinación ganadora que nunca falla.
Eso sí, si buscas una guarnición más contundente para un almuerzo multitudinario, se puede reemplazar la ensalada por una porción de cereales como quinoa en el microondas, cous cous o arroz integral con alcachofas, cualquier de estos combinan de maravilla con las albóndigas y completan el plato nutricionalmente.
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