Con solo cinco ingredientes, esta versión es a prueba de bombas y siempre funciona
No vamos a andarnos con paños calientes: hacer una buena salsa carbonara es complicado. Si hablamos de la carbonara pretendidamente canónica, la que lleva huevo en vez de nata y guanciale en vez de beicon, bordar la receta no es tan sencillo.
Por eso, creo, cuando descubrimos la falsa carbonara con nata no pudimos menos que enamorarnos de ella. Sin embargo, hay una receta más italiana que podemos hacer de manera bastante más sencilla que la carbonara clásica y con menos ingredientes que la carbonara natosa.
Hablamos, ni más ni menos, que de la pasta cacio e pepe, es decir, pasta con queso y pimienta. La esencia, no en vano, es la misma que la de los carbonara, solo que son más sencillos de poner en marcha y menos arriesgados porque no aparece el huevo, que siempre puede darnos algún problema veraniego.
Ciencia, poca. Ingredientes, apenas cinco: una pasta larga y seca; queso parmesano, grana padano o pecorino; aceite, sal y pimienta negra molida. Lo único que hay que hacer es ir cociendo los espagueti como mande el fabricante y, aparte, en una sartén con un poco de aceite, colocar una ingente cantidad de pimienta negra molida, a fuego bajo.
Aparte, habremos reservado tres cazos del agua de cocción de los espaguetis en un bol, donde incorporamos el queso rallado y mezclamos a conciencia. Luego, con la sartén ya fuera del fuego, integramos el queso mezclado con el agua y removemos con ganas para que se vaya fundiendo y generando una salsa.
No debe ser ni muy líquida, ni muy espesa: algo en el término medio. Cuando la veamos en ese punto, metemos los espaguetis en la sartén, dejando que se empapen bien de la salsa y los emplatamos, rematando con más queso rallado.
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