Ni airfryer ni campinggaz, si tienes un enchufe, lo más versátil es usar una olla programable
Dicen que hay gente que, cuando va a trasladarse de piso, contrata a empresas que colocan todo tal cual lo tenían en la anterior vivienda. Pero si no eres rico, mudarse es una jodienda. Si, además, tienes que hacerlo en mitad de una reforma porque no te queda más pasta para pagar el alquiler del anterior piso, tu vida pasa a ser un completo caos.
Vivir sin cocina unos días es sencillo, para algo se inventaron bares y restaurantes, pero al quinto día comiendo fuera no sólo estás harto de gastarte pasta: sencillamente, quieres no perder tanto tiempo y comer cosas más sencillas.
Los bocatas están bien. Me encantan. Hasta que llevas ocho sándwiches de jamón york y queso y empiezas a acordarte del impresentable del casero de tu antiguo piso, que aún no te ha devuelto la fianza, y todos los miembros de la familia empiezan a estar de peor humor. La cosa cambia si consigues tener delante un plato de lentejas. Tu casero sigue siendo un chorizo, pero al menos hay otro flotando en tu cuchara.
En ausencia de cocina, mucha gente recurre a las cocinas portátiles de gas, el mítico campingaz de excursiones y campamentos. Desde luego, es mejor que nada, pero si tampoco tienes fregadero, andar manejando ollas y sartenes es otro cristo. Además, depende de pequeñas bombonas que se gastan bastante rápido, pues no están pensadas para cocinar de seguido muchos días.
Con un microondas o una freidora de aire puedes también salir al paso, pero eres bastante dependiente de los platos preparados o elaboraciones muy sencillas de carne o pescado.
Lo mejor, me ha quedado claro, es tener una olla programable.
Un electrodoméstico todoterreno
Las ollas programables, conocidas también como ollas multifunción, son ollas eléctricas que funcionan como una olla a presión (y tienen un tamaño parecido), pero tienen también funciones para saltear, cocer o, en definitiva, hacer todo lo que harías con una olla o sartén.
Las hay de muchas marcas. Las más conocidas son la Instant Pot y la Olla GM –la que tengo yo, una marca de origen español que hoy pertenece a Cecotec, pero cuyo desarrollo es anterior–. Aunque en España es un electrodoméstico que no ha tenido mucho éxito, en EEUU, por ejemplo, la Instant Pot es religión y hay recetas de todo tipo para hacer en ella.
La gracia de las ollas programables, y la razón por las que resulta especialmente útil en situaciones en las que no puedes cocinar con nada más, es que puedes ir cambiando de funciones en la misma olla según haces la receta.
Ayer hice, por ejemplo, un revuelto campero. Primero, usé la opción de freír para hacer unas patatas fritas. Una vez estaban listas las reservé, quité un poco de aceite, y con la función saltear cociné cebolla, pimiento y chorizo. Después, como también se puede controlar la temperatura, la puse a 100º C para reincorporar las patatas, añadir el huevo batido, y hacer un revuelto que me quedó muy jugoso.
Muchas de estas cosas, claro está, las puedes hacer también en un robot de cocina, pero, además de ser mucho más caros, si no sabes utilizarlo bien, la curva de aprendizaje es mucho mayor. Sin sacar todo el partido a una de estas ollas, es muy sencillo usarla simplemente controlando las funciones de temperatura. Siempre, además, puedes usar el electrodoméstico para hacer cualquier cosa a la plancha, algo imposible de hacer en un robot de cocina. No es muy cómodo, pero viene bien.
Además, si estás acostumbrado a usar una olla a presión, cualquier cosa que cocines allí se puede hacer aquí. Durante este tiempo he hecho, entre otras cosas, unas carrilleras al vino tinto que me quedaron de fábula y unas lentejas que, aunque no estaban tan ricas como las que hago normalmente en olla convencional, quedaron bastante decentes.
Siempre digo que la olla exprés es a la cocina lo que el MP3 a la música, una pérdida de calidad inaceptable; pero en plena mudanza te da igual el bitrate de las lentejas: quieres comer algo rápido y que te haga pensar que estás en tu casa y no viviendo en una obra.
Las ollas programables tienen, además, funciones específicas para hacer, por ejemplo, arroz o pasta, que te salvan la comida en menos de 10 minutos. Hay miles de recetas en internet para Instant Pot de lo que se conoce como one pot pasta, es decir, pasta cocinada en una sola olla. Quedan sorprendentemente bien.
Espero no mudarme en mucho tiempo (a poder ser en la vida), pero si lo hago, me aseguraré de tener a mano un cacharro de estos. Y hasta me compraría uno, pues el modelo que tengo yo ronda los 100 euros. Nada en comparación con lo que me debe el sinvergüenza del casero.
En DAP | Tu comida lista cuando quieras con estas seis ollas programables eléctricas
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