He recreado las recetas de 'Listo para comer' de Mercadona para saber cuánto se lleva Juan Roig cada vez que no cocinas

Listo Comer Montaje

La fortuna de unos pocos se construye a base de nuestro tiempo

Sergio Plata

Colaborador

Me decidí a escribir esto cuando leí la noticia de que Juan Roig, el CEO de Mercadona, afirmaba que “A mitad del siglo XXI no habrá cocinas”. Así de tajante ha decidido nuestro futuro la 4ª persona más rica de España en 2025 según la revista Forbes

No quiere que existan las cocinas en casa porque, por lo que sea, a él le conviene que le sigamos comprando sus platos preparados y poder degustarlos tranquilamente en el ‘mercaurante' o para disfrutar en menos de 30 min en la pausa para comer del trabajo y poder continuar con la tarea. Porque para qué vamos a querer cocinar en casa y poder comer con nuestra familia, ¿no, Juan?

Ante este planteamiento del señor Roig me pregunté si quizás podría llevar razón y lo que nos viene encima será aún peor para el ciudadano medio con menos de 7.900 millones de euros en la cuenta del banco. Si quizás lo que nos toca es asumir que vamos a terminar de trabajar agotados y le vamos a seguir dando nuestro dinero a este señor que tanto se preocupa por nuestro tiempo y nuestra economía. Por algo nos querrá alimentar con todo un amplio catálogo de comidas preparadas, listas para calentar y comer.

Así que escogí 7 populares platos preparados de este establecimiento y los preparé en mi cocina como justamente no le gustaría al Sr. Roig que hiciera. El objetivo es comprobar si de verdad compensa dedicarle un tiempo a cocinar o si voy a tener que ir pensando otro uso para mi cocina.

Para que la comparativa sea justa y sea un experimento riguroso, he establecido unas condiciones para calcular los costes:

  • Para los precios de los platos preparados he tomado los precios de la sección ‘Listo para comer’ que no están disponibles en la web de Mercadona y que se venden en una sección separada que ubican casi en frente de los mismos platos industriales pero que intentan vender como caseros.
  • He tratado de ceñirme a los ingredientes que indica en la etiqueta, pero a la vez intentando darle un toque para que esté a mi gusto y también adaptando algunos ingredientes para conseguir que los platos sean vegetarianos o veganos, tratando de no elevar costes.
  • Ingredientes habitualmente presentes en una despensa que se usan para cocinar como la sal, las especias o el aceite de oliva para freír se han obviado porque incluso calculando suponían un incremento de muy pocos céntimos. Cuando el aceite forma parte de la propia receta, como es el caso de la mayonesa, entonces sí se ha incluido en el cálculo.
  • No he incluido el coste eléctrico o de gas de la cocción. Aunque añadiría unos céntimos simbólicos al total, su cálculo exacto es complejo y he preferido centrarme en la materia prima.
  • Como mis porciones caseras son más generosas que las del supermercado, lo que hago es pesar el resultado final de mi plato y calcular el coste normalizado; es decir, cuánto costaría mi receta si la ajustamos matemáticamente al peso exacto que te vende Mercadona en su bandeja.

Creo que no me dejo nada pero si alguien considera que falta algún factor por tener en cuenta que me lo diga en los comentarios.

Por cierto, he creado un repositorio en Github del recetario para usar como vault en Obsidian.md en el que iré subiendo todas las recetas que vaya preparando. Estoy comenzando ahora pero mi idea es que todas las recetas estén enlazadas con sus ingredientes para poder aplicar filtros por propiedades. 

También me gustaría añadir una mejora para aplicar fórmulas y que se calcule directamente el precio por ración en base al precio de los ingredientes usados. Pero como todavía no he profundizado mucho con Obsidian de momento escribiré lo básico de la receta ahí. 

Ensaladilla Rusa

Listo para comer: Tarrina 580 g | 6,50 €

Vamos a empezar con uno de los platos clásicos de este país que nunca suele faltar en reuniones familiares. Variantes de esta receta hay miles y como quería hacer una versión sin atún, para ello usaré la receta de ensaladilla del Bar Donald que explica Miguel Ayuso en DAP.

Empezando por una mayonesa casera que es una de las cosas que uno se da el gusto de hacer, la prepararemos sencillamente con patata y zanahoria. Simple pero buenísima. Con esta preparación obtenemos una ración de alrededor de 600 g por un coste normalizado de 1,42€. El incremento para este plato sería una burrada de casi 360% más.

Analizando la tabla estamos ante el primer caso donde se comprueba que hacer una ensaladilla casera no sólo es mucho más barato y está mucho más buena sino que además viendo la declaración de ingredientes nos ahorramos echarle al cuerpo unos cuantos conservantes, estabilizantes y antioxidantes. Pero es que hasta si incluso le añadiéramos alguna conserva de pescado o encurtidos saldría la ración por alrededor de 2 €. Se podría optimizar aprovechando la cocción de las patatas para preparar más cantidad pero la he preparado como para comer 2 personas de una vez.

Hummus

Hacendado: Tarrina 240 g | 1,05 €

Por ahorrar tiempo he preparado una receta express de hummus con un bote pequeño de garbanzos cocidos y aquí me he llevado la primera sorpresa con este experimento ya que viendo los resultados prácticamente sale igual de precio hacerlo casero que comprar el preparado. 

El resultado final es de una ración similar por 1,16€. Aunque aquí viendo el análisis nutricional de un experto en tecnología de alimentos, veo que el truco es que añaden más grasas encubiertas de lo que debería para incrementar el volumen sin añadir tanta cantidad de garbanzo.

Pero además de que el mayor incremento en el coste viene de la pasta tahini que es un ingrediente más especializado, existe un condicionante y es que partimos desde garbanzos ya cocidos y si cociéramos directamente los garbanzos, no he hecho las cuentas pero, estoy seguro de que así saldría más barato y de más calidad pero a costa del tiempo de cocer los garbanzos. Aquí es donde las ollas express hacen milagros y es una tarea rutinaria en la cocina que en realidad podríamos aprovechar para leer o ver una película mientras se cuecen, y emplear la cocción de legumbres para hacer más cantidad y congelar en porciones para usar cuando queramos. Hay que decir que, un paquete de garbanzos secos puede dar el triple de rendimiento que comprarlos ya cocidos.

Entiendo entonces que de aquí podemos sacar la conclusión de que tienen optimizado tan al máximo el proceso industrial y la compra al por mayor de los ingredientes que al tener tanta rotación les compensa ampliamente los márgenes de beneficio. ¿Podríamos decir que hemos hecho rico a Juan Roig a base del hummus y el puto guacamole?

Tortilla de patatas

Listo para comer: 1300 g | 8,50 €

Si hay un emblema de la cocina española es la tortilla de patatas y aquí analizando los resultados (sin contar el aceite empleado para freír) veo que saldría bastante más barato prepararla en casa para una tortilla de la que pueden comer 4 personas perfectamente. 

Concretamente me salió una tortilla de casi 1 kg por un coste normalizado de 4,47€ (casi el 50% de ahorro). En este caso podría compensar comprarla y calentar por la practicidad de no freír pero la verdad es que una buena tortilla recién hecha y al punto que a uno le guste es imposible conseguir con una ya preparada. La supuesta practicidad de no freír te costaría un sobreprecio del 90%.

Aunque también voy a mencionarlo en la siguiente receta aquí el incremento más grande viene de la subida del precio de los huevos, que aunque ahora más o menos se ha estabilizado había que mencionarlo. Más adelante ampliaré sobre esto.

Poke de Salmón

Listo para comer: Bol 400 g | 5,50 €/ud

Claramente  el poke de salmón es el plato al que más margen le meten de los que he preparado en este experimento con un incremento de casi un 400% con respecto a si lo hicieras tu en casa. No está nada mal. Aquí por hacer la receta lo más parecida a lo que trae usé arroz de sushi comprado en Alcampo porque de hecho no tienen en el catálogo y cambié el salmón por un tofu marinado al estilo salmón que no había probado antes a hacer y la verdad es que da bastante bien el pego.

Si a mí me ha salido por aproximadamente 1,50 € el plato de unos 480 g, en Mercadona lo venden a 5,50 € y en las cadenas de poke a domicilio los precios parten normalmente desde los 13,00 €, no me extraña que hayan surgido tantos locales de este estilo ya que el margen de beneficio que manejan es evidente. Pero esto sería un tema para tratar en un post aparte.

Un vistazo a…
Tres claves para descifrar el etiquetado de cualquier alimento

Espagueti a la carbonara

Listo para comer: Bandeja 325 g ? | 4,50 €

Contando que en los platos ‘listos para comer’ no indica en el envase qué cantidad trae, lo he igualado a mi ración. He adaptado esta famosa receta a mi manera para que sea vegetariana con champiñones frescos y pasta de sémola de calidad. Un plato de 325 g me ha salido por 2,84 € normalizando el peso. Por prácticamente la misma cantidad de pasta, te clavan un incremento de casi un 60% más para recalentar en microondas una pasta super pasada (eso imagino sin haberla probado).

Lentejas

Listo para comer: Envase 485 g | 4,00 €

Quise meter también un plato de legumbre tradicional. En la sección caliente te venden un envase de lentejas por 4,00 €. Replicar exactamente ese peso en casa con verduras frescas te cuesta alrededor de 1,82 € (un 54% de ahorro) y te sale una olla para comer 4-5 veces que puedes congelar si quieres para comer en otro momento. De hecho, preparar lentejas mientras hago otra comida para ese día, es mi tarea rutinaria de casi todos los domingos para comer más rápidamente entre semana. Nutricionalmente me atrevería a decir que además es el plato más saludable de todos los que he preparado.

Pollo al curry

Hacendado: Bandeja 280 g | 2,85 €

Por último, para hacer una versión vegana de esta receta he usado una proteína vegetal de la marca Heura y para sorpresa de nadie ya sabía antes de calcular todo que me iba a salir más caro. Concretamente me ha salido una ración de 360 g por 4,31 €, que es alrededor de un 50% más caro usando Heura que con pollo. ¿Es esto acaso una queja desde mi parte hacia productos como Heura? En mayor parte no. Mi queja aquí va dirigida hacia la industria cárnica en general. Después desarrollaré esta cuestión, pero mi punto aquí es que si hubiera usado pollo para esta receta sí que me hubiera salido más barato en lugar de Heura y eso me parece triste.

Tengo que decir que esta receta de pollo al curry me la preparaba mi madre a su manera y en los últimos años me la ha hecho a veces con alternativas vegetales y ella misma se ha sorprendido de que ya en algunos productos apenas se aprecia diferencia con la carne. Normalmente suelo preparar con antelación un troncho de seitán para tener a mano para más recetas y esos filetes son los que uso como sustituto de la carne.

El tiempo vale dinero ¿pero tanto?

Con estos datos sobre la mesa podemos extraer algunas conclusiones bastante interesantes:

La primera y más importante es que creo que por ahora es mejor conservar la cocina, aunque sea por no darle la razón a Juan y por darnos a veces el gusto de cocinar en casa. Bueno, eso contando con la suerte de poder tener acceso a una vivienda con un precio asequible para ello.

Al analizar la tabla de resultados globales se observa claramente que, en general, Mercadona tiene amplios márgenes de beneficio en sus platos preparados industriales que te venden como caseros: si comprara estos platos en la sección 'Listo para comer' de Mercadona me gastaría un total de 28,90 €, mientras que el coste normalizado de prepararlos en casa se queda en aproximadamente 15 € redondeando. 

Estamos hablando de que cocinar en casa nos ahorraría casi un 50% en la cesta global. Y eso que estoy jugando en desventaja absoluta, comparando mis costes a precio de consumidor minorista frente a los precios de mayorista que maneja Mercadona. Es cierto que hay excepciones muy notables en el desglose debido al sobrecoste que añado a conciencia para poder preparar versiones vegetarianas o veganas (elaboradas con ingredientes de mejor calidad o sustitutos vegetales), pero esto precisamente destapa que para poder conseguir estos precios competitivos en sus versiones industriales tienen que recurrir a materias primas de baja calidad, a triquiñuelas industriales para inflar el volumen de la ración, a añadir conservantes que permitan aguantar refrigerados y a un sector cárnico subvencionado para tener precios artificiales. La frase de Juan Roig es simplemente una estrategia de marketing para intentar vender más platos preparados.

He intentado también optimizar el tiempo de cada receta ya que ni falta hace decir que últimamente nadie va muy sobrado de tiempo, así que podría haber usado por ejemplo garbanzos secos para sacar mejores resultados pero incluso con los de bote se ve que tienen márgenes. Si comparamos las raciones totales que me han salido usando cantidades como para comer 2 personas, que es para lo que suelo calcular las recetas, obtenemos porciones más generosas de lo que traen los propios envases de platos preparados. Puede que un nutricionista me diga que tampoco hace falta comer tanto y que con esa cantidad es suficiente, pero cuando me pongo a cocinar me gusta comer bien. Podría entrar a valorar también si los platos que he escogido desde el punto de vista nutricional no son lo mejor del mundo y es que he escogido los que más suele comprar la gente, recopilando desde unos cuantos videos bastante terribles de supuestos gastroinfluencers que alaban lo buenos y baratos que están.

Juan Roig, durante la última presentación de resultados de la compañía.

El efecto perverso de la inflación

Como he comentado antes, lo que también nos dice mucho es que en el caso del curry que he preparado, sea más caro si sustituimos los productos de origen animal por otras alternativas vegetales como en este caso Heura. Es verdad que podría haber usado otras opciones como tofu, seitán o legumbreta que salen más baratas que este producto comercial pero mi punto aquí era conseguir un resultado similar a la carne.

Desde una perspectiva ecológica y de recursos, producir proteína animal requiere significativamente más suelo, agua, energía y tiempo de desarrollo que cultivar soja o guisantes. Es por eso que no tiene ningún sentido que la proteína vegetal sea muchísimo más cara que el pollo. La industria cárnica está completamente rota. Reciben millones en subvenciones públicas procedentes de la PAC para poder hacer viable el coste de producción real. Sin estas subvenciones les sería prácticamente inviable sostener la producción. Además la mayoría hacen greenwashing de sus datos reales para parecer sostenibles.

No quiero que caigáis en la clásica falacia de que la comida vegana es más cara. Esto no es así si usamos verduras, frutas, legumbres... Estoy reemplazando una proteína animal por una vegetal que es la más parecida en términos de sabor y textura pero que no deja de ser un procesado que no uso tan habitualmente en mis comidas. ¿La usaría más si estuviera a un precio más asequible en comparación con el pollo? Sí. ¿Habría mucha más gente que daría el paso a usar alternativas de origen vegetal en sus comidas si fuera más asequible? Sin duda. Es una buena noticia que cada vez haya más gente pasándose a este bando bien porque estos productos consiguen unos resultados que a veces me parecen indistinguibles con la carne animal o bien por otras razones. Si el mercado funciona como dicen, cuanta más demanda haya, más bajará el precio y mejor sería para la salud de todos y la del planeta.

Lo cual me lleva al siguiente punto y es que si además de que Mercadona haya reducido enormemente su oferta de productos veganos durante los últimos años, como reclamaba @elveganomarrano hace unos años en una petición, si tenemos que escoger entre la oferta plant based de los platos preparados listos para comer tendríamos apenas para escoger el hummus, el gazpacho o salmorejo y el tabulé. Lo cual me hace sospechar fuertemente que el departamento comercial de Mercadona odia bastante a los veganos porque estos no les son rentables. Bueno, realmente no sólo Mercadona sino también el resto de supermercados, en el que 8 de cada 10 productos que se ofrecen son de origen animal. Es por esto que dejan a mucha gente con la única opción de cocinar en casa.

Otro punto importante es que durante los últimos años la inflación parece haberse estancado en una subida general de precios, lo que hace que en general haya subido el coste de toda la compra. Esto en verdad no haría falta ni recordarlo pero es especialmente llamativo en el caso de los huevos, donde el precio ha subido alrededor de un 50%. En mi caso, al tener gallinas en libertad en el terreno familiar, tengo prácticamente acceso a una cantidad ilimitada de huevos y aunque en verdad no consumo tantos, los platos con huevo me salvan algunas comidas en más de una ocasión pero cuando mi familia deje de tener gallinas será el momento en el que definitivamente dé el paso al veganismo. Tampoco me han supuesto ningún coste los limones ya que los limoneros familiares estaban a tope.

Entiendo perfectamente las circunstancias personales que nos llevan en estos tiempos a tirar por lo más rápido y no quiero caer en simplificaciones de que estoy responsabilizando a la gente que compra estos platos de que lo hacen mal. No quiero culpabilizar ni señalar a nadie porque eso es lo que precisamente hace Juan Roig para hacernos sentir culpables por cocinar en casa. El tiempo es el que es y yo soy el primero que tiro a veces de lo más fácil y no debería de haber nada de malo en ello.

El problema que planteo aquí es que nos queda tan poco tiempo fuera del trabajo, o en la pausa para comer, que normalmente se hace bastante duro llevar una planificación con la cocina en casa por la que además nos ahorraríamos unas perras.

Escribo esto para recordar que a día de hoy, y aunque no lo parezca, cocinar en casa no deja de ser una forma más de rebelarse contra estos tiempos frenéticos y contra esta gente que sólo sacan beneficio de nuestro tiempo. Aunque a veces dé pereza y cueste más esfuerzo, desde mi punto de vista, nada será más satisfactorio que cocinar para nuestras familias, amistades o simplemente para uno mismo. Disfrutando de esos ratitos para charlar sobre nuestros problemas, compartir nuestras inquietudes, reír con nuestra gente o simplemente organizarnos.

Espero no equivocarme y que el futuro no sea que un dron de Mercadona te traiga las lentejas a la mesa de la oficina mediante previa suscripción mensual que te venderán los fabricantes de cocinas. Que al menos no quede que no lo hemos intentado.

Este artículo se publicó originalmente en el Substack Peluso cocina y ha sido reproducido con permiso del autor

Imágenes | Sergio Plata/Mercadona

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