Ya no es extraño para nadie que pise un Mercadona sobre las 14. La escena se repite cada mediodía en muchas tiendas de Mercadona: mesas ocupadas, trabajadores que salen de la oficina con una bandeja de paella o un poke y clientes que aprovechan la compra para resolver también la comida. Lo que empezó como una solución práctica se ha convertido en una línea de negocio con cifras propias de una gran cadena de restauración.
La sección "Listo para comer" ya factura 700 millones de euros en España, una cifra que sitúa al grupo valenciano como un actor relevante en el consumo inmediato y para llevar, según informa Food Retail & Service (FRS).
El dato va más allá del titular económico: refleja un cambio profundo en la forma de comer fuera y dentro de casa. Cada vez más consumidores optan por platos preparados que combinan cierta idea de comida casera con precios más bajos que los de un menú tradicional.
La propuesta va desde clásicos como pollo asado o paella hasta recetas más alineadas con la demanda actual, como pokes, sushi, ensaladas de pasta o lasaña, en un abanico de opciones para todos los gustos.
Si se suma esta sección al resto del negocio de comida preparada (como pizzas refrigeradas, cremas o platos envasados) la cifra alcanza 3.000 millones de euros en España y Portugal, alrededor del 7% de la facturación de la cadena en 2025.
La comparativa ayuda a dimensionar el fenómeno: las cifras se acercan al volumen que mueven algunas grandes cadenas de comida rápida en el mercado ibérico. La facturación de McDonald's en España y Portugal ronda los 2.350 millones de euros anuales, mientras que la de Burger King en toda al región se sitúa en torno a 1.850 millones.
Podríamos pensar, además, que Mercadona tiene muchos más supermercados en España que restaurantes tienen ambas cadenas pero, en realidad, su presencia es similar. Mercadona tiene 1637 supermercados en España. McDonald's cuenta con 660 restaurantes y Burger King con 1000. Si sumamos los establecimientos de las dos grandes cadenas de comida rápida hay más restaurantes que mercadonas.
Ajuste del gasto
Parte del éxito tiene que ver con el momento económico. En un contexto en el que muchas familias ajustan el gasto, la comida preparada del supermercado aparece como una opción intermedia entre cocinar en casa y comer en restaurante.
También influye el factor tiempo y el estilo de vida actual. Menos horas para cocinar, jornadas más largas y una búsqueda constante de comodidad están impulsando esta categoría por encima del crecimiento general del gran consumo.
El formato además se beneficia del tráfico natural de las tiendas: quien entra a comprar fruta o detergente puede salir también con la comida bajo el brazo o ya en digestión.
Más que una moda puntual, el auge de "Listo para comer" parece responder a un cambio estructural en la forma de consumir. La comida rápida ya no vive solo en hamburgueserías y cadenas especializadas: también pasa por el pasillo del supermercado.
Foto | Joana Costa
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