
La combinación de texturas y sabores sencillos convierten a esta especie de ensalada en un sorprendente plato que engancha al primer bocado
El apio es la verdura más infravalorada de nuestras huertas. O, al menos, es la sensación que tengo al ver cómo se relega todavía a alimento de dietas tristes, o como base de sofritos y salsas. Y menos mal que el Bloody Mary le devuelve algo de relevancia, pero lo mejor es redescubrirlo en crudo en un plato fresco donde sea el gran protagonista.
A diferencia de la ensalada de apio y perejil, esta receta pide tratar con un poco más de mimo a la hortaliza para convertirla en una especie de carpaccio. Con una mandolina es fácil y rápido, pero también es sencillo cortarlo así con un buen cuchillo de cocina y algo de cuidado, para no dañarnos los dedos.
La receta es una ligera adaptación de la que compartió Christian Reynoso en The Chronicle, inspirado a su vez por un plato que sirven en el restaurante daytrip de Oakland. Es un delicioso juego de texturas: base cremosa de mayonesa picante, mucho apio cortado bien fino y crujiente, y lascas de queso curado rematadas con un buen aceite de oliva virgen extra y toques cítricos.
Combinar en un cuenco la mayonesa con el chile picado (ajustar la cantidad al gusto y nivel de tolerancia de picante), media cucharada de zumo de limón, pimienta negra y una pizca de sal. Probar y corregir los sabores al gusto. Reservar.
Retirar los filamentos más gruesos de las ramas de apio, una vez lavados bien. Cortar en rodajas finas, usando una mandolina o a cuchillo, con cuidado. No pasa nada si no quedan perfectas, pero hay que procurar que sean muy finas. Mezclar con un puñado de hojas de perejil, sin picar, y una cucharadita de sal, removiendo bien. Esperar un par de minutos y echar tres cucharadas de zumo de limón, remover y esperar 30 segundos.
Emplatar inmediatamente cubriendo el fondo del plato o fuente con la mayonesa, distribuir por encima el apio escurrido del líquido que suelte, y añadir el perejil al gusto. Coronar con lascas finas de queso en la cantidad que se prefiera. Aliñar con aceite de oliva virgen extra y servir. Se puede aderezar también con pimienta negra y ralladura fina de limón.
Con qué acompañar la ensalada de carpaccio de apio
Una buena ración es ligera, pero saciante, perfecta si queremos cenar algo que no sea muy pesado y no nos deje con hambre. Podemos servirlo como primer plato para compartir antes de un pescado al horno o para abrir el apetito antes de alguna receta de pasta, y también le iría muy bien a un menú de pizza casera. Para un menú más sencillo y fresco, nada como combinarlo con una sopa fría o el clásico hummus.
En DAP | Tres formas de aprovechar las hojas de apio para que no se os estropeen nunca en la nevera
En DAP | Crema de apio
Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com
VER Comentarios