
Resulta cuanto menos paradójico ver, escuchar y leer noticias todos los días sobre la subida de los precios de los alimentos y como todos los “líderes” mundiales predican por todas las esquinas de, este, nuestro mundo las consecuencias nefastas que tiene esa escalada de precios en los países más pobres. Para que luego no cumplan con el ejemplo.
Sí, nosotros, los que más o menos, nos vemos afectados por la subida de precios de los alimentos y del crudo tendremos consecuencias. Unos problemas que evitarán que en lugar de ir dos veces al cine vayamos una. O en lugar de dos semanas de vacaciones a todo gas, nos tengamos que marcar unas vacaciones más humildes. Incluso en lugar de ir a cenar fuera de casa equis veces, vayamos menos.
En los países, mal llamados, del tercer mundo, esta crisis en el precio de los alimentos marcará la línea entre poder comer todos los días o no poder comer. Marca la diferencia entre los que siguen teniendo acceso a alimentos básicos y los que no podrán acceder ni tan siquiera a un pedazo de pan.
