Comer en Lisboa. Café Luso

Nuestra estancia en Lisboa fue una experiencia estupenda; durante esos días pudimos conocer la ciudad y sentirnos casi acariciados por el trato amable de sus habitantes; en pocos sitios me han hecho sentir tan bien, la verdad. Entre itinerarios y paseos, masajes nocturnos en los pies, y mucho bacalhau, no quisimos dejar de disfrutar de algo muy muy típico, una seña de identidad portuguesa: el fado.
El fado me recuerda irremediablemente a mi padre, pues cuando éramos pequeños nos ponía cintas de Amália Rodrigues que yo escuchaba extasiada. Así que esta fue una buena ocasión para empaparme de él, sin dejar de sentir una agridulce punzada de nostalgia. Para ello escogimos uno de entre los muchos restaurantes con espectáculo de fado que hay en Lisboa, el Café Luso.
Al acudir a este tipo de restaurantes hay que tener muy claro que el espectáculo viene incluido en el precio, de ahí sus abultados números. En el Café Luso suben al escenario unas 15 personas durante casi hora y media de actuación y con un nivel muy bueno. De otra manera no podría justificarse el valor de la minuta, pues su cocina es irregular y no ofrece grandes sorpresas, al menos positivas.







