
Si se pregunta a cualquier italiano, te dirán que la mejor cocina es la del sur, ya sea la de Nápoles o la de Sicilia. Es verdad que la muy apreciada pizza tiene origen napolitano, aunque ya sea un plato nacional e incluso internacional. Pero, como ocurre en España o en Francia, no hay que dejar de apreciar la riqueza de las cocinas locales. Malas lenguas dicen que la Lombardía, en especial la muy comercial ciudad de Milán, nunca aportaron nada a la gastronomía italiana, ya que sus habitantes prefieren trabajar todo el día antes de detenerse a disfrutar de una buena comida y un buen vino.
Pero en los días pasados en esta región, compuesta de nueve provincias, se descubren muchas maravillas, no solo culinarias. Los Alpes se ven el horizonte lejano cuando se visita alguno de los increíbles lagos de origen glaciar, como el Lago de Garda, o el lago de Iseo, de 25 kms de longitud, el mayor y quizás el más bello de Italia. Extensos pastos nutren una abundante cabaña bovina, y más parece que estemos en Suiza que en la árida Italia del sur.
El paisaje está dominado por cultivos de trigo, maíz y viñedos. El arroz es parte importante de la cocina lombarda, ya sea en sopas o en risottos, dejando muchas veces en segundo plano a los platos de pasta.
