
Una de las formas de conocer de cerca la cultura del vino de la Ribera del Duero es visitar sus bodegas. La tradición y la modernidad se dan la mano en las empresas dedicadas a la producción de sus vinos, algo que podemos comprobar al recorrer las instalaciones. Muchas de estas bodegas tienen valores que van un poco más allá y que las convierte en singulares por sus propias características.
Hemos comentado que al momento de organizar la visita a una bodega podemos escoger las que nos atraigan más, incluso por sus características arquitectónicas. En este campo, en la comarca de Ribera del Duero tendremos una amplia gama de posibilidades. Veamos algunas de ellas y sus diferentes perfiles.
La arquitectura original de esta bodega ha sido respetada con una cuidadosa restauración, conservando el estilo tradicional y acondicionándola para la crianza, envasado y etiquetado de vinos de D.O. Ribera del Duero.


El complejo abarca 20.000 metros cuadrados de superficie con los mejores servicios, además de una amplia zona ajardinada que suma otros 10.000 metros cuadrados. Las curvas de sus techos se extienden a los pies del Castillo de Peñafiel como un inmenso racimo de uvas.
En su interior reina la calidez de la madera y la alta tecnología tanto en las áreas de producción de vinos, como en su hotel, el restaurante y el spa de vinoterapia anexos.
Cuenta con 12.500 metros cuadrados en tres plantas en forma de estrella cuyos tres brazos corresponden a las distintas zonas de elaboración, fermentación y crianza del vino. Se ubica en Gumiel de Izán.
Tradición y vanguardia se unen en las distintas bodegas de Ribera del Duero. Aquí queda una pequeña muestra de las que podremos encontrar recorriendo los caminos del Duero.
Fotos | Vinos Renalte, Bodegas Viyuela, Bodegas Protos, Bodega Arzuaga Navarro , Bodegas Portia
En Espacio Ribera del Duero | Qué es un curso de cata de vinos y cómo elegirlo correctamente
En Espacio Ribera del Duero | Diez comidas imprescindibles en la Ribera del Duero
En Espacio Ribera del Duero | Una experiencia muy relajante: vinoterapia en la Ribera del Duero