
Al menos eso piensa el Ayuntamiento de Roma que ha aprobado una ordenanza por la que al menos, hasta pasado el verano, estará prohibido beber, comer, ensuciar las calles y hacer ruido en todas las zonas del casco histórico.
Y digo yo, que lo de ensuciar las calles y hacer ruido, lo entiendo, es más, lo que no entiendo es que teniendo en cuenta su patrimonio cultural, no lo hayan hecho antes, pero ¿comer y beber? ¿por qué?.
Pues al parecer porque son una falta de civismo, en primer lugar, porque son comportamientos degradantes (que alguien me explique esto, por favor) y después, eso lo entiendo más, porque son comportamientos que ponen en riesgo el patrimonio monumental.
