
Nutricionalmente hablando cuando hablamos de energía nos referimos al combustible que requiere el organismo para mantener activo el metabolismo y las funciones orgánicas, además de para permitirnos seguir con nuestra actividad diaria. Para medir la energía que nos aportan los alimentos en la dieta, utilizamos las Kilocalorías o Kcal.
Las Kcal que ingerimos se dedican a cubrir las necesidades de nuestro organismo. Necesidades como la regeneración celular, el metabolismo, la digestión, mantener la temperatura corporal, mantenernos activos, etc. Hemos de tener en cuenta que la energía que consumimos y el cuerpo no gasta se almacena, generalmente en forma de grasa, en nuestro cuerpo. Por eso es importante saber cuánto hemos de ingerir.
La ingesta de Kcal debe ser acorde con el gasto de energía de cada individuoSi es malo ingerir de más, entre otras cosas porque el cuerpo almacena el exceso en forma de grasas, o sea michelines. El defecto es igualmente perjudicial, ya que el cuerpo mal alimentado, o poco alimentado, tiende a coger para funcionar combustible de otros tejidos, como el músculo. De manera que en el equilibrio está, sin duda, la solución.

