Sólo con leer el titular seguro que muchos asienten con la cabeza, cuestión que se ha verificado tras un estudio del Departamento de Psicología Clínica del Instituto de Psicoterapia e Investigación Psicosomática de Madrid.
Tomar caramelos y chicles ofrece un efecto activador que colabora en el proceso de atención y resolución de problemas cotidianos que pueden surgir por estados de estrés transitorio o ansiedad, mejora el rendimiento en nuestras tareas y nos prepara para la acción.
Manuel Rodríguez Abuín, doctor en Psicología y director de la Unidad de Psicología Clínica del Instituto de Psicoterapia e Investigación Psicosomática de Madrid, confiesa que la idea de realizar este estudio fue fruto de la casualidad, pues son muchas las personas que en estados de nerviosismo, estrés o ansiedad, recurren a la masticación de un chicle o a los caramelos.
