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Así reaccionan diferentes tipos de alimentos al envasarlos al vacío

Así reaccionan diferentes tipos de alimentos al envasarlos al vacío
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El envasado al vacío revolucionó la industria alimentaria al alargar la vida útil de los productos, permitiendo un almacenaje y transporte más largos y seguros. Gracias al avance de la tecnología ahora también podemos beneficiarnos sus ventajas en casa, pero es un sistema que aún está por descubrir a nivel doméstico.

¿Se puede envasar cualquier comida? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Afecta al sabor o a las propiedades nutricionales? Para responder a estas preguntas vamos a analizar cómo reaccionan los diferentes alimentos al proceso de envasado al vacío y cuál es la mejor forma de aplicarlo en casa.

En qué consiste la conservación mediante envasado al vacío

Chorizo envasado al vacío

Todos hemos comprado algún producto envasado al vacío, aunque quizá no le hayamos prestado demasiada atención. Carne y pescado congelado, arroz, café en grano, legumbres secas, platos precocinados... La industria utiliza este sistema de conservación para proteger tanto productos crudos y frescos como congelados o cocinados.

Cualquier alimento envejece y se deteriora poco a poco desde el mismo momento en el que “nace”, debido a la oxidación. Al entrar en contacto con el aire de la atmósfera, el oxígeno comienza a afectar a los productos, y también facilita que aparezcan bacterias, microorganismos o moho.

El envasado al vacío extrae todo el aire del envase donde se ha introducido el alimento, creando una barrera que lo protege del aire y de la humedad exterior. El producto queda así aislado en su propia atmósfera, ralentizándose el proceso de oxidación. Es un sistema que permite alargar la conservación hasta cinco veces más tiempo que otros métodos convencionales. En casa, tenemos sistemas muy asequibles para hacerlo como los de FoodSaver, de esta manera se desperdicia menos comida en el día a día.

Cómo conservar los alimentos envasados al vacío: congelador, frigorífico y despensa

Envasado Al Vacio

El envasado al vacío no sustituye a la conservación normal de los alimentos. Por ejemplo, si un producto requiere refrigeración, tendremos que conservarlo en la nevera después de envasarlo, y estará mucho más protegido y se mantendrá fresco mucho más tiempo. Es lo más adecuado para platos cocinados, productos delicados o alimentos que consumimos a diario, como embutidos o quesos.

La industria de ultracongelados utiliza el vacío y la congelación para envasar y transportar productos como pescado fresco, de tal forma que pueden almacenarse durante meses y años sin que pierdan calidad. También en casa, con el citado sistema FoodSaver, es la mejor manera para conservar a largo plazo todo tipo de productos, porque además evita las quemaduras por congelación.

El envasado al vacío

Otros productos secos que no necesitan refrigeración, como cereales, harinas, café, especias o frutos secos, se pueden almacenar en la despensa. Son productos muy sensibles al aire que se ponen rancios una vez abiertos, y suelen recibir ataques de insectos. Envasándolos al vacío conseguimos que se conserven mucho más tiempo manteniendo la frescura y el sabor.

Así reaccionan los diferentes alimentos al envasado al vacío

Foodsaver2

Aplicar este sistema en casa es fácil gracias a la gama de envasadoras domésticas como las FoodSaver, pudiendo elegir entre conservación a corto o largo plazo. Por ejemplo, la FoodSaver FFS010X de cabezal ajustable está diseñada para conservar alimentos a corto plazo en distintos recipientes para su uso más cotidiano, manteniendo la frescura hasta al menos el doble de tiempo.

Otros modelos como la envasadora FFS017X-01 permiten una conservación más completa orientada al largo plazo, manteniendo la comida fresca hasta cinco veces más tiempo que con métodos tradicionales. En ambos casos, es interesante conocer exactamente cómo se comportan los alimentos al vacío y cómo podemos aprovechar todas sus ventajas.

Carne y pescado

El envasado al vacío

La carne y el pescado se pueden envasar al vacío para su congelación en crudo o precocinados, como por ejemplo una pata de pulpo cocida. Debido a que el proceso de envasado con una envasadora como FoodSaver extrae todo el aire interior, la bolsa se contrae, abrazando el alimento y dejando la superficie mucho más rígida y tensa.

Aunque las piezas no se dañan, sí se modifica ligeramente la forma original por esa acción de presión del efecto vacío. Tanto la carne como el pescado recuperan su aspecto una vez abierto el envase, pero si queremos un resultado óptimo podemos precongelar los alimentos antes de envasarlos, durante una o dos horas.

Una buena idea es añadir al envase ingredientes que usaremos para cocinarlos, que ayudarán a dar sabor al producto durante su conservación: mantequilla, especias, hierbas aromáticas, aceite de oliva o limón en rodajas son buenas opciones.

En el caso concreto de la carne cortada, especialmente de ternera, puede parecer más oscura en algunas zonas después de envasarla. Es un efecto totalmente natural producido por la extracción del oxígeno, que no afecta ni al sabor ni a la textura de la carne, que se mantiene fresca.

El envasado al vacío

La carne congelada de forma tradicional no debería conservarse más de seis meses, como mucho hasta un año en el caso concreto de piezas grandes de ternera, pollo o pavo, con el riesgo de sufrir quemaduras con congelación. El pescado crudo se conservará como máximo también seis meses, pero no es recomendable pasar de los tres o cuatro en los azules, más grasos.

Combinando el envasado al vacío y la congelación la conservación se alarga hasta dos o tres años en el congelador de casa, tanto carnes como pescados, manteniendo siempre la máxima frescura como el primer día de envasado, con todo su sabor original.

Salmón

Además, las carnes y pescados conservados al vacío se pueden cocinar a baja temperatura. Para ello solo hay que introducir el alimento ya envasado en un baño de agua a una temperatura baja constante durante un largo periodo de tiempo. Así conservan todos sus jugos y se consigue una textura muy tierna y mucho más sabrosa.

Verduras

El envasado al vacío

Para conservarlas correctamente, las verduras deben escaldarse antes de conservarse al vacío si las vamos a congelar, especialmente las más delicadas. Así se detiene la acción de las enzimas que afectan al color, sabor y nutrientes, respetando su frescura.

Si no queremos que formen un bloque en el congelador solo hay que congelarlas en raciones separadas previamente, extendidas en una bandeja. Después ya se pueden envasar al vacío antes de devolverlas al congelador, siempre frías y secas.

Algunos vegetales como las coles o el brócoli emiten gases de forma natural durante su almacenamiento, por ello siempre se aconseja congelarlas después del envasado al vacío. En el caso de querer mantenerlas en el frigorífico, es preferible usar un recipiente tipo Fresh Container.

Las verduras congeladas tradicionales tienen una vida útil de entre seis y doce meses, mientras que si las envasamos antes al vacío podremos conservarlas hasta tres años sin perder sus cualidades.

Las setas, el ajo y la cebolla son un caso especial, ya que el envasado al vacío puede acelerar su descomposición, por lo que está desaconsejado.

Frutas

Fruta

Para conservar fruta a largo plazo solo hay que aplicar el mismo precongelado previo antes de envasar al vacío con FoodSaver, evitando así que formen un bloque. Se pueden conservar piezas enteras, cortadas, cocidas o trituradas, en raciones para usar en la cocina o a conveniencia.

Conservar la fruta a corto plazo para consumirla a lo largo de la semana es una buena opción con piezas cortadas o peladas. También es muy práctico este envasado para frutas delicadas como las frambuesas, los arándanos o los higos, y en este caso se recomienda usar recipientes Fresh Container.

El envasado al vacío

Estos envases protegen la fruta más sensible y la mantiene intacta y fresca en la nevera el doble de tiempo, hasta dos semanas. En el caso de las frutas que se oxidan rápidamente, como la manzana o el aguacate cortado, podemos aplicar zumo de limón antes de envasarlos al vacío con bolsas tipo zip que incorporan las envasadoras FoodSaver de largo plazo, deteniendo manualmente el envasado antes de que se dañen las piezas.

Los plátanos no admiten bien el envasado al vacío porque la ausencia de aire hace el efecto contrario, acelera la maduración. Es sin embargo un buen sistema si tenemos plátanos muy verdes y necesitamos que maduren para usarlos en una receta.

Platos cocinados

El envasado al vacío

La comida cocinada en casa también se puede envasar al vacío para alargar su conservación manteniendo el sabor y la apariencia como si estuviera recién hecha. Es una forma práctica de cocinar con antelación y planificar los menús con recetas listas para tomar a lo largo de toda la semana.

En este caso lo adecuado es utilizar recipientes como los Fresh Container de FoodSaver, que combinan envasado al vacío a corto plazo con el frigorífico. Un guiso de lentejas, un sándwich, pollo asado o un plato de pasta se mantienen así hasta siete días, igual de sabrosa, sin sufrir alteraciones.

Otros alimentos

El envasado al vacío

Embutidos y quesos duros son productos ideales para la conservación a corto plazo en la nevera. Estos alimentos empiezan a secarse y a perder aroma y textura al exponerse al aire, y también absorben olores y se enmohecen muy rápidamente. Aplicando el vacío se mantendrán frescos durante muchas semanas, con un tiempo máximo hasta de 8 meses en el frigorífico.

Los productos de panadería y repostería son delicados y pueden romperse con un envasado al vacío en bolsa. Por eso es aconsejable congelarlos previamente en raciones individuales, y así estarán como recién horneados incluso durante tres años, frente a los seis meses que aguantan sin deteriorarse al congelarlos de forma corriente.

El envasado al vacío. Pan

Los productos de despensa secos duplicarán su conservación sin riesgo de que se pongan rancios si los envasamos al vacío. Los más delicados, como la pasta o los cereales de desayuno, se pueden envasar en recipientes o tarros Fresh Container, mientras que los más duros como el café en grano o los frutos secos se pueden envasar en bolsas.

Situados en la despensa, en un lugar oscuro y fresco alejado de fuentes de calor, retendrán su frescura durante muchas semanas, sin reblandecerse ni perder sabor. También es posible alargar la conservación de comidas delicadas como galletas que vayamos a consumir pronto, por ejemplo en una excursión. Solo hay que detener manualmente el proceso de envasado antes de que se dañe el alimento.

El envasado al vacío

En resumen, un sistema de envasado al vacío como el de las envasadoras FoodSaver protege alimentos crudos y platos cocinados del oxígeno del aire exterior, alargando su conservación. Combinado con el congelador, la nevera o la despensa, los alimentos se mantienen así en perfectas condiciones durante mucho más tiempo, con toda su frescura y sin perder sabor, textura o nutrientes.

Envasando al vacío en casa con los sistemas FoodSaver podemos así ahorrar tiempo y dinero, aprovechando mejor las compras, organizando y planificando los menús con antelación y evitando desperdiciar comida que se echa a perder demasiado pronto. Para cocinar y comer bien en casa lo primero es tener buenos ingredientes, y por eso una buena conservación es fundamental.

Fotos | iStock.com/fabiodinataleFotoCuisinettealexat25

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