
Con el Vino de la Tierra de Cangas mantengo una relación de amor-odio que parece que no tiene fin, y, curiosamente, aquí, en Asturias, son muchas las personas que comparten mi opinión sobre el caldo que se elabora a orillas del río Narcea.
Vino de Cangas se lleva haciendo toda la vida, ocurre, que durante mucho tiempo quedó relegado a un segundo plano, como una rareza de escaso valor enológico elaborado casi exclusivamente para el consumo doméstico, fue en la época en la que la industria minera era el motor de la zona.
Con la depresión minera a finales del siglo pasado, la falta del trabajo hizo que se volviera la vista hacia otras fuentes de ingresos, la agricultura, y concretamente la elaboración de vino era una opción a tener en cuenta, más si cabe por el impulso en forma de inversiones y fondos provenientes tanto de arcas europeas como autonómicas para reactivar un motor que llevaba mucho tiempo parado. Las ayudas no eran sólo en forma de fondos económicos si no también como formación, asesoramiento y también de promoción del producto.


