La importancia de una carta bien hecha

La carta es una valiosa tarjeta de presentación. Muchos restaurantes la miman con sumo cuidado, dedicando tiempo y recursos tanto a ofrecer un menú variado y equilibrado como a esmerarse en su diseño. Por desgracia, otros la descuidan hasta el extremo, desdeñando la importancia de una carta bien hecha, ofreciendo listas de platos realizadas sin gusto ni buen tino. La carta es por decirlo de alguna manera el D.N.I del restaurante, un papel que nos ayudará no solo a escoger los platos y bebidas, sino que también puede trasmitir confianza e ilusión.
Imaginemos: llegamos a un restaurante, nos reciben y nos entregan la carta. La abrimos esperando encontrar dentro el alma del establecimiento en el que vamos a pasar dos horas degustando la comida. Da igual que estemos en una casa de comidas o en un restaurante de altura, todos deseamos comer bien y limpio.
¿Que sucede cuando la lista de opciones es interminable? Entonces la elección se hace eterna y peligrosa, un establecimiento que ofrezca producto fresco no puede abarcar tanto, algo estará a punto de pasarse si no lo ha hecho ya. La opción ideal es una carta en la que no tengamos más de cinco platos por categoría. De esta manera, se asegura una rotación en el género, en la que nada se queda olvidado al fondo de la cámara.