Foto: Nicolas Joly, Desherbage par les moutons d’Ouessant.
El otro día estuvimos catando unos vinos de Chenin Blanc con unos amigos. Claro, el grueso de la cata eran vinos procedentes del Valle del Loira: Anjou, Jasnières, Savennières, Vouvray, Coteaux du Layon… y, para dar el contrapunto, pusimos también un Penedés. Así, nos dimos un repaso a las diferentes vinificaciones de la Chenin con cinco secos (o más o menos secos), y dos dulces (Moelleux).
Una de las primeras cosas que nos llamaron la atención en los productores que elegimos fue que la mayoría de ellos trabajan sus tierras de forma biodinámica: Mosse, Eric Nicolas, Mark Angeli, Joly, Huet, Jo Pithon. ¿Qué pasa en el Loire con la biodinámica?
Parece que es una forma de viticultura que gusta a los agricultores de la zona. Rudolf Esteiner estaría orgulloso. Y Nicolas Joly, como mínimo, acompañado. Si les interesa el tema, vean este completo artículo de Amaya Cervera que no me canso de recomendar.
Pero nosotros volvamos a la cata. Dos de los vinos que más gustaron a los asistentes fueron, en dulce, el gran Moelleux del Domaine Huet, Le Haut-Lieu 1ère Trie 1997, en Vouvray; y en seco, este Mark Angeli Les Vielles Vignes des Blanderies 2002 que les presentamos hoy.

Hace unos días les hablábamos en este mismo espacio de la bodega Can Ràfols dels Caus, en el Penedès.
Can Ràfols dels Caus es una bodega del Penedès ubicada muy cerca del mar en pleno macizo del Garraf.