
Llevaba tiempo rondándome por la cabeza hacer un post sobre las encimeras de cuarzo. ¿Y por qué tuve esta maravillosa idea? Por un pequeñísimo percance con una sartén, un poco de aceite y el olvido de dejar encendida la vitrocerámica. Os podéis imaginar la llamarada que soltó, yo miraba la cocina de lejos y digo, “pero si he apagado la luz de la cocina”. En fin. Como acto reflejo lo único que se me ocurrió además de tapar la sartén fue apartarla de la vitrocerámica y depositarla en la encimera. Consecuencias: sartén quemada y encima quemada.
Mi próxima compra para la cocina ya tengo pensado lo que será. Un horno de convención con la vitrocerámica a juego y una encimera de cuarzo resistente a cuchillos, calor, antibacteriana y además de colores chillones. ¡Ala! ¿Qué os parece?

