Mientras cocinamos, echamos mano a distintos alimentos y utensilios, y no siempre mantenemos la higiene necesaria en nuestras manos para evitar que tras tocar la carne, por ejemplo, agarremos el pimentero a continuación.
Es posible que nuestros molinillos de pimienta, sal u otras especias conserven entonces en su superficie algunas bacterias, no sucede nada si después lo limpiamos bien, pero los orificios del molinillo recogen la humedad y terminan obstruyendo la salida de nuestras especias.
