Se dice que los primeros en incluir el oro en alimentos y bebidas fueron los egipcios y los indios, que incluían pequeñas partículas de polvo de este mineral pensando que era beneficioso para la salud. Posteriormente los chinos lo trataban como una medicina, pensando que alargaba la vida y que incluso podía hacer inmortal.
Los árabes trasladaron esta idea al continente europeo, siendo el primer español en ingerirlo Felipe II cuando se reclutó en el Monasterio de El Escorial, le prepararon un elixir con su sangre y oro.
La tradición navideña hace que realicen su brindis con cava introduciendo un anillo u otra joya de oro en la copa, pero ahora no será necesario, pues una bodega de Requena nos ofrece el Cava 24K, un cava con polvo de oro de 24 quilates, y para los más atrevidos también han elaborado el cava con pepitas de oro.
