Cae el roble de Raventós i Blanc, uno de los más antiguos de Cataluña

No hace mucho les hablaba de una de mis bodegas favoritas en el Penedès: Raventós i Blanc.
Entre otras cosas, les contaba como los herederos de las fincas de Codorniu en Sant Sadurní d’Anoia —Josep Maria Raventós y su hijo Manuel Raventós-, fundan en 1984 la actual bodega Raventós i Blanc y la construyen alrededor del viejo roble cercano a la casa modernista de la familia, que se convierte, a partir de la fecha, en eje central y símbolo de la firma.
Pues bien, ese mismo roble que ha visto crecer a varias generaciones de los Raventós durante más de 500 años, y que ha sido testigo de excepción sobre cómo se elabora el cava en esa casa, cayó esta Semana Santa inclinándose hacia el suelo cuando, a causa del viento y las fuertes lluvias, buena parte de sus raíces se rompieron y su enorme copa quedó apoyada en el suelo.

En las primeras décadas del siglo XX, para las famílias de Valls, hacer una calçotada era una fiesta. Y en la actualidad, continúa la tradición, elaborándose calçotadas todos los domingos de la temporada. También se realizan en restaurantes, masías y como no, en casas particulares.