
Hace unos días fuimos invitados por Marqués de Riscal a conocer más de cerca su Ciudad del Vino, coincidiendo con la reinauguración de su bodega de 1883 y la presentación de su página web. La Ciudad del Vino aúna tradición y modernidad, uniendo en un mismo terreno una bodega antigua con el impresionante edificio proyectado por Frank Gehry que acoge el hotel Marqués de Riscal, dentro del cual se encuentran el Restaurante Marqués de Riscal, y el Bistró 1860.
El primer contacto tras nuestra llegada fue una cena de maridaje en el salón Chirel, ubicado en el edifico San Vicente, unido a la bodega moderna. Antes de entrar en el salón, pudimos admirar una exposición sobre el proyecto del hotel, así como comprobar que estábamos en el corazón tecnológico de la bodega, junto al centro de control de operaciones.
Francis Paniego es el encargado de asesorar en todo lo referente a la restauración, mano que se nota una vez en el plato: la oferta es cuidada y de categoría, de ello pudimos dar fé en dos ocasiones, tanto en la cena, en la que destacaron platos como el corte de queso, miel y trufa sobre un canto del río Oja o la cuajada de foie gras con caviar de vino tinto, como en la comida del día siguiente en el restaurante Marqués de Riscal, con un tradicional potaje de garbanzos con rape y almejas, o unas supremas carrilleras de ternera.

