
Tirando de ensaladas, platos fríos, conservas y poco más, es posible comer y cenar bien invirtiendo el mínimo tiempo en la cocina
Comer y cenar sin tener que cocinar no es difícil. Lo complicado es hacerlo sin recurrir a la comida a domicilio, los ultraprocesados o los platos preparados. Y que sea variado, sano y sabroso. Pero hay platos caseros que, con un mínimo de esfuerzo, cumplen a la perfección con esta premisa.
No hace falta que el menú semanal se construya a base de ensaladas, aunque es cierto que, si salimos de las típicas de siempre o probamos con ensaladas templadas, es más sencillo evitar esa rutina. Siempre podemos invertir en conservas saludables para ahorrarnos tiempo, como las legumbres de bote, los ahumados, el atún o bonito en aceite e incluso el pollo ya cocido o asado, y aprovechar las ventajas de aparatos como la olla exprés, el microondas o la freidora de aire.
Lunes
- Comida. Tarator o sopa fría de yogur y pepino y tartar de lentejas.
- Cena. Revuelto de champiñones.
Martes
- Comida. Garbanzos con calamares en 20 minutos.
- Cena. Tomates rellenos de atún.
Miércoles
- Comida. Sándwich caprese de sandía y un carpaccio de ternera con parmesano.
- Cena. Quesadillas de mozzarella y pera con nueces y rúcula.
Jueves
- Comida. Boquerones de la huerta veganos y unos espaguetis o tallarines con salsa al azafrán.
- Cena. Sándwich de higos, piñones y queso mozzarella.
Viernes
- Comida. Pipirrana y una pechugas de pollo jugosas al horno.
- Cena. Ensalada Cobb con sobras del pollo de la comida.
Sábado
- Comida. Marmita de bonito al estilo asturiano.
- Cena. Salchichas con tomate.
Domingo
- Comida. Pastel de bonito y champiñones en hojaldre.
- Cena. Tortilla de calabacín.
Aperitivos y picoteos
Desayunos, meriendas y caprichos dulces
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