Los puristas de la paella están de enhorabuena porque se puede decir que la paella de toda la vida tiene Denominación de Origen, y será Paella valenciana. En cuantas ocasiones hemos discutido sobre lo que es “paella”, sobre lo que es “arroz”, en este blog e imagino que en muchos otros foros.
Mi postura siempre ha sido clara, existe una paella valenciana, hasta ahí todos de acuerdo. Pero es que también existen muchas otras paellas y muchos otros arroces que están muy ricos. Y también hay que aceptarlo.
No es extraño que cuando seguimos una receta, el autor de la misma, nos indique que tenemos blanquear alguno de los ingredientes. Tampoco es extraño que precisamente con esta palabra nos hagamos algún que otro lío y no sepamos si hervirlo, si freírlo o si batirlo, ya que esta es una de las pocas que significa tres cosas distintas.
Si la receta que es de agua y hervido debemos saber que blanquear es someter alimentos crudos, durante un tiempo que variable a cocción en agua hirviendo ya sea natural, salada o avinagrada. Una vez hecho esto los artículos son enfriados y/o escurridos para ser sometidos más tarde a la cocción definitiva.
Este se suele hacer por varios motivos, para endurecer el producto, para eliminar un exceso de sal, para quitar rigidez, facilitar pelado o que disminuya volumen.
Tengo la sensación de que el especial que vamos a hacer los dos próximos meses os va a gustar. Vamos a hablar sobre la cocina con fuego desde muchos puntos de vista y con la realización de diferentes tipos de contenidos. Hablaremos sobre esas recetas que saben diferente gracias al chup-chup del cocinado a fuego lento, vamos a hacer recetas, os contaremos historias, vivencias personales…
No hay técnica de cocina que se le escape al fuego
Reconozcamos que cada día se hace más difícil encontrar una casa donde haya una cocina que funcione con gas y sea de fogones. Cuando cocino con una vitro echo mucho de menos la rapidez del fuego en un salteado. Para saltear se necesita un poco de grasa y un fuego vivo que nos cocine en cuestión de segundos o de pocos minutos.
Se llaman preparaciones a la egipcia, son aquellos platos que nacen inspirados en la cocina de Egipto. Aunque, en realidad más que en su cocina en general, en unos cuantos productos de uso común allí. De hecho se utiliza el nombre para nombrar a diversas preparaciones en las que intervienen juntos o por separado, arroz, berenjenas y tomate.
Cuando se cocinan berenjenas a la egipcia estas se rellenan con su propia pulpa y con cebolla picadas y se sirven con tomates salteados.
Si hablamos de guarnición a la egipcia estamos presentando un plato que lleva una guarnición compuesta por rodajas de berenjenas salteadas, arroz pilaf y una fondue de tomates. Esta guarnición sirve tanto para carnes como para pescados.
Existe una ensalada compuesta que lleva arroz, salpicón de menudillos de ave, champiñones, fondos de alcachofas, guisantes, tomates triturados y pimientos rojos.
Los huevos al plato a la egipcia se hacen rellenándolos de una preparación de arroz al azafrán.
La sopa a la egipcia es una crema de arroz, a la que también añadimos un poco de berenjena salteada.
Mañana es jueves y será mañana cuando millones de personas de este país, igual que todos los días laborables, se acercarán a comer el menú de medio día a cualquier restaurante que tengan cercano al trabajo. Y será mañana, como todos los jueves laborables, cuando casi todos ellos tendrán en el menú la opción de elegir paella. De hecho puede parecer que todos los restaurantes de todo el país, se han puedo de acuerdo para ofrecer a sus clientes paella los jueves ¿pero alguien sabe el motivo exacto?
Después de consultar por diversos sitios he llegado a la conclusión que, no hay un libro serio y bien documentado que hable sobre el tema y que el motivo es un verdadero misterio inexplicable, aún así, he recopilado aquí algunas de las teorías o (casi) leyendas urbanas, que circulan por internet. He decidido ordenarlas de totalmente increíble a medianamente razonable.
Transformada con toda clase de materiales, pintada en muchos colores y fotografiada en cientos de perspectivas desde hace más de treinta años, así ha sido la trayectoria de la botella de vodka más famosa de la historia. Nadie iba a sospechar que cuando se lanzó esta bebida en Nueva york en 1979, su botella se iba a convertir en musa para diseñadores, pintores y fotógrafos de prestigio. Atrás queda cuando se tomó como punto de inspiración para el envase, un tarro medicinal del siglo VIII encontrado en una tienda de antiguedades en Estocolmo que acabaría convirtiendose en icono del diseño y la vanguardia.
En Absolut Art Collection se recopilan treinta obras de las ochocientas que recogen los distintos trabajos de grandes artistas como Miquel Barceló, Oscar Mariné y Javier Mariscal entre otros. Ochocientas reinterpretaciones que comenzaron tras un encuentro casual entre el representante de Absolut Vodka y Andy Warhol en Nueva York. Este le comentó que usaba unas gotas de su vodka como colonia y el representante le propuso realizar una obra para dejar constancia de la relación que el pintor mantenía con esta bebida. Así empezaron treinta años de trabajos de lo más diversos, en donde cada artista ha dejado su sello plasmado en esta botella de cristal.
Si el mundo fuera una aldea de cien habitantes… solo 30 tendrían siempre qué echarse a la boca, y los otros setenta pasarían hambre con frecuencia o estarían gravemente desnutridos, incluso habría uno que, literalmente, se moriría de hambre.
Que sólo un tercio de la población mundial tenga asegurada su nutrición básica es un dato que no por repetido resulta menos preocupante, especialmente cuando en el primer mundo (que poco me gusta esa expresión) se desperdicia comida en cantidades ingentes. No cada uno en su casa, que también, sino en los procesos de producción y, como no, en el transporte, porque cada vez más alimentos cruzan surcan los mares y los cielos para llegar al supermercado.
Ese absurdo de que a unos les sobre tanto como para alimentar al resto es lo que de vez en cuando se clava en nuestras conciencias.
Me he dado cuenta que desde DaP, hacemos muchas veces recomendaciones para que todos plantemos nuestras propias hierbas aromáticas; incluso de vez en cuando mostramos minijardines o minijardineras de sobremesa y de esta forma tenerlas siempre a mano para utilizarlas a la hora de cocinar.
Pero, ¿qué hacemos si de pronto nos encontramos con una sobre producción de perejil? o ¿qué hacemos si nuestra vecina aparece en la puerta de casa con una bolsa gigante de albahaca o de cebollino? En esos casos es interesante saber cómo podemos conservarlas.
Ceviches, moles, tamales, la cocina latina está ganando terreno en Estados Unidos, y cuenta cada vez con más adeptos que demandan sus preparaciones especiadas y frescas. El ceviche es uno de los platos que más éxito tienen, cosa que no es de extrañar, ya que resulta refrescante y excepcional: el pescado crudo se condimenta y marina con lima y ají o cilantro picado. A las recetas tradicionales se suman otras más creativas, fruto de la innovación culinaria.
El paladar estadounidense va cambiando a través del tiempo, demandando cada vez platos de sabores más fuertes, intensos y picantes, y prestos a esta tendencia, los cocineros latinos radicados en el país reinterpretan recetas y dosifican las especias. El mole poblano, los ceviches o la feijoada brasileña parecen estar abocados a protagonizar una auténtica fiebre, similar a la que tuvo hace años a la gastronomía japonesa como protagonista.
Justo después de preparar y degustar los huevos a la benedictina del post anterior, decidí consultar sobre ellos, básicamente para comprobar que los había cocinado correctamente. Pronto descubrí que en su origen los huevos a la benedictina no tienen nada que ver con las preparaciones a la benedictina, que son relativamente modernos y que no han cambiado desde su creación.
Las preparaciones a la benedictina son aquellas en las que interviene un puré de bacalao y patatas, o bien la brandada, se hacen macarrones, tortillas o albóndigas.
El nombre hace alusión a la orden monástica de San Benito y a la frugalidad que se supone debe tener la alimentación, utilizándose bacalao que es el pescado tradicional de cuaresma, aunque a veces se enriquecen con ingredientes muy lujosos como por ejemplo trufas.