
Dentro de un par de años aproximadamente se podrá contar con la ayuda de un sensor incluido en el envasado de la carne que nos indique el estado de ésta en cuanto a la presencia de bacterias que causen el deterioro en el alimento, útil tanto para los consumidores como para los encargados de la distribución.
Los científicos John R. Shaw y Doland Zehnder, de los laboratorios Batelle de Estados Unidos, son los encargados del desarrollo de esta tecnología. Hasta el momento han patentado un detector químico que se usará para cumplir el objetivo que no será ni tóxico ni tendrá compuestos orgánicos caústicos y están desarrollando un prototipo de sensor.
La tecnología que utilizan se basa en la colorimetría, el sensor cambia de amarillo a rojo oscuro cuando las bacterias Micrococcus o Achromobacter contaminan la carne.
