
Esta noche en el telediario de la Sexta emitieron un reportaje muy interesante sobre las falsificaciones de botellas en el mundo del vino. Conociendo los elevados precios que se pueden pagar en el mercado por una botella de un buen caldo, los estafadores han decidido hacer su agosto.
El timo parece sencillo: vender botellas rellenas de vino de baja calidad a precios desorbitados. Incluso las vuelven a etiquetar como si se tratara de una marca de calidad. Es decir, que muchas veces el vino más peleón, cuyo precio no llegaría a los 30 euros, es pagado como si procediera de la bodega del mismo Baco.
Ante estos fraudes, las bodegas idean etiquetas más sofisticadas, con número de serie, con hologramas, grabados complicadísimos o incluso el ADN de la cepa. Sin embargo, los más pillos cuentan con impresores profesionales que las reproducen o incluso trafican con las etiquetas originales en internet o en rastros y mercadillos.







Hace un par de días hablábamos sobre el precio de algunos alimentos en estos días festivos y nos hacíamos eco de las espectaculares subidas especulativas en las que algunos alimentos 
Hablábamos recientemente del desorbitado precio que ponen a ciertos productos alimenticios en fechas navideñas, lo que está provocando que las comidas y cenas tradicionales se modifiquen, se cambia el lechazo por el conejo, los percebes por berberechos…