A nadie se le escapa que el día a día de los futbolistas de élite puede ser bien distinto del común de los mortales. Eso no quita que, evidentemente, coman. Precisamente lo que sucede con el futbolista Lamine Yamal, delantero del Fútbol Club Barcelona que, a sus 19 años, confesó estar aprendiendo a cocinar.
No en una escuela de hostelería, sino con una especie de clases particulares en su casa, donde la chef privada que ha contratado para prepararle las comidas trabaja, mientras él observa y participa.
"La chef va a mi casa por la noche. Me hace la comida y mientras ella hace yo voy mirando y voy haciendo algo", contaba el futbolista azulgrana en el documental 304, emitido en 2025, y donde se cuentan los primeros pasos de su vida como futbolista y su infancia en el barrio de Rocafonda, en la localidad barcelonesa de Mataró, donde se crió. 304 es, de hecho, el código postal de Rocafonda y sirve como gesto que el delantero culé hace cuando marca goles a modo de celebración.
Consciente, según se extrae del relato, de que cocinar dista mucho de ser tan sencillo como parece, el futbolista está ahora dando sus primeros pasos, aunque advertía que hay ciertos platos que le gustaría dominar, especialmente los más vinculados a sus orígenes familiares.
"Con lo que me enseñó mi madre y lo que estoy haciendo ahora, pues voy aprendiendo, pero poco a poco", añade un Lamal que identifica sus raíces con el cuscús, típico del Marruecos natal de su padre, y el arroz con cacahuete, plato estrella de la cocina de Guinea, país de procedencia de su madre.
Imágenes | Fútbol Club Barcelona