Tipos de café más populares y todos los secretos para prepararlos como un auténtico barista

Tipos De Cafe

El mundo del café ofrece casi un sinfín de posibilidades en mano de los baristas. Aprende a diferenciar los distintos tipos de elaboraciones y sus recetas

Liliana Fuchs

Editor
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Pocas bebidas hay tan simples y tan complejas como el café. Millones de personas arrancan su jornada bebiendo café, hacen una pausa para el café, disfrutan de un café en la sobremesa o quedan con alguien para tomar café. Y todas esas bebidas pueden ser distintas; con solo cambiar el origen de los granos o modificar la cafetera tendrías resultados diferentes. Pero la mayor diferencia está en la receta, la fórmula que define a cada uno de los tipos de café que se toman en todo el mundo.

El café es una bebida milenaria muy vinculada a distintas tradiciones que ha seguido una evolución distinta en cada cultura, hasta que el siglo XX lo cambió por completo. La industrialización lo convirtió en un producto de consumo diario y accesible en los hogares, para después pasar a protagonizar la vida social a partir de los 70. Ya no era solo una bebida o una forma de cargarse de energía, empezó a verse como experiencia, como disfrute y estilo de vida. 

Las cafeterías ya no eran solo lugares bohemios donde se reunían intelectuales y artistas, y tampoco locales castizos de barrio obrero con olor a torrefacto. Habían nacido las cadenas que empezaron a popularizar preparaciones como el capuccino o el café latte, convirtiéndose en un fenómeno global. Hasta que a finales de los 90 llegó la tercera ola con el auge del café de especialidad y la preocupación por cuidar el origen, la trazabilidad y la técnica.

En las últimas décadas las modas en torno al café han evolucionado tan rápido que parece difícil estar al tanto de las nuevas tendencias, mientras el sector sigue profundizando en tecnologías de vanguardia, recuperar técnicas manuales actualizadas y mantener la sostenibilidad de los granos, sin dejar de innovar con recetas y fórmulas. Pero, más allá de las modas pasajeras virales como el avolatte o el café con mantequilla, los principales tipos de café de siempre siguen plenamente vigentes.

En esta guía recuperamos cuáles y cómo son esos tipos de café que puedes pedir en cualquier cafetería, en qué se diferencian unos de otros y cómo puedes prepararlos en casa como si fueras un auténtico barista.

Casi todas estas bebidas se pueden hacer con cualquier cafetera que tengas en casa, como la mítica cafetera italiana o moka. Las máquinas más versátiles y universales son las cafeteras superautomáticas con molinillo integrado, muchas de las cuales incluso te hacen la bebida con solo pulsar un botón. Los cafeteros más avanzados pueden optar por una cafetera manual con o sin molinillo, o por un método de café de filtro.Lo importante es no cometer los errores más comunes que pueden estropear el café, sea del tipo que sea.

Índice de Contenidos (40)

Cafés solos

Los cafés solos son aquellos en los que solamente interviene la infusión de granos molidos de café y el agua. En España, llamamos café solo a una taza pequeña con unos 80-90 ml de capacidad, que suele llenarse hasta la mitad o 3/4. La capacidad total, temperatura, molienda, tueste e intensidad dependerá de cada hostelero, las costumbres locales y del gusto particular. Pero hay fórmulas estandarizadas más concretas si hablamos de tipos de cafés solos canónicos.

Espresso

Un espresso, o expreso, es el tipo de café más elemental y universal creado y difundido por Italia, con su ritual propio para tomarlo de un trago recién hecho. Su origen está ligado al perfeccionamiento de las máquinas de presión, que permiten la extracción de la infusión gracias a la presión de 9 bares, logrando una bebida corta muy concentrada en apenas unos segundos.

La fórmula canónica consiste en extraer 15–20 g de café molido fino con agua a unos 90 °C bajo 9 bares de presión para obtener un máximo de 30 ml de líquido en 25–30 segundos, en proporción 1:2. Por definición, un espresso solo puede prepararse con una máquina de presión, ya sea manual, automática o superautomática, y así se obtiene la típica crema de color avellana que lo caracteriza.

Espresso doble o doppio espresso

Un doppio espresso, o simplemente doppio, que significa "doble" en italiano, es una bebida de café concentrada que se obtiene al extraer una doble carga de café espresso en una única taza. El resultado es una bebida un poco más larga que el expreso normal, pero también tiene más cafeína.

Se utilizan entre 14 g y 20 g de café molido fino en un portafiltro doble. Aunque la tradición europea usa tradicionalmente entre 14 y 16 g, el estándar de la cafetería de especialidad actual suele situarse entre los 18 g y los 20 g. El tiempo de extracción es el mismo que el espresso, y produce una bebida de unos 50-60 ml, con un sabor potente y complejo, con su capa de crema de color avellana.

En muchas cafeterías modernas utilizan el doppio como base para las elaboraciones de café más complejas o para las bebidas con leche.

Corto o ristretto

El ristretto es la versión más corta y concentrada del espresso, diseñada para un consumo mucho más rápido. El término italiano significa "restringido" o "corto".

Se prepara con la misma carga de café molido que un espresso, entre 14 g y 20 g, pero restringiendo la cantidad de agua que pasa a través del filtro. Para ello, se detiene la extracción antes, durante entre 15 y 20 segundos, o ajustando una molienda ligeramente más fin. Así se obtiene un volumen de apenas 15 a 20 ml en taza con una ratio de erogación de 1:1 a 1:1.5.

Al disminuir la cantidad de agua se produce una alta concentración de sólidos disueltos en la infusión. Esto le da una textura muy espesa, viscosa y casi almibarada, acompañada de una capa consistente de crema. Es naturalmente más dulce que el espresso, porque al reducir el tiempo de extracción solo se disuelven los compuestos más solubles, evitando los amargos y astringentes. También tiene menos cafeína.

Largo o lungo

El café lungo es justo lo contrario de un ristretto, lo que en España entendemos por un café largo, que es la traducción literal del término italiano. Es una variante del espresso en la que se hace pasar un mayor volumen de agua a través de la misma cantidad de café molido.

Se utiliza la misma cantidad de café molido que para un espresso convencional, entre 14 y 16 g, pero con una molienda ligeramente más gruesa para que el paso del agua sea más fluido, evitando así que obtener una bebida demasiado amarga al prolongar la extracción. Lo habitual es preparar un volumen de entre 50 ml y 90 ml, normalmente con una ratio de 1:3.

Es una bebida con un cuerpo más débil, más diluida y menos viscosa que un espresso tradicional. Presenta un nivel de concentración de sólidos disueltos de entre el 5 % y el 8 %, frente al 8 %–12 % característico del espresso, pero también es más astringente, pudiendo adquirir notas amargas si no se controla bien la preparación.

Americano

Un auténtico café americano original se diferencia del café lungo en que el café se diluye con agua después de la extracción. En términos técnicos, un americano es un café que se alarga, y su origen está en la II Guerra Mundial, cuando lo idearon los soldados estadounidenses destinados en Italia, para asemejarlo al café de cafetera de filtro por goteo al que estaban acostumbrados. En Italia se conoce, pues, como caffè americano, y también se elabora con cafetera de presión. No se debe confundir con un café al estilo americano, que correspondería al que vemos preparar en el cine y la televisión en los diners u oficinas, con cafetera de filtro.

Ingredientes

Para 1 persona
  • 30 mL Café espresso recién hecho
  • 200 mL Agua caliente
  • Azúcar al gusto (opcional)

Cómo hacer café americano

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total 5 min
  • Elaboración 5 min

Poner a calentar agua mineral o del grifo sin dejar que entre en ebullición.

Preparar un café expreso corriente con cafetera expreso manual o automática, usando granos recién molidos de tueste natural, en una taza de 200-300 ml. Se puede ajustar el volumen del espresso con mayor o menor cantidad, si se desea.

Una vez preparado el café expreso, inmediatamente echar con cuidado el agua caliente hasta llenar la taza, procurando no salpicar. Se puede ajustar la cantidad de agua al gusto, a partir de 150 ml.

Endulzar si se desea y tomar caliente.

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Café turco

El café turco es una de las formas de extracción más antiguas del mundo, cuyos orígenes documentados se remontan al Imperio Otomano en el siglo XVI. A diferencia de los métodos de filtrado o presión, se prepara mediante decocción, cocinando la molienda directamente sumergida en el agua. El resultado es una bebida no filtrada, densa, de sabor intenso y con una característica capa de espuma en la superficie que ayuda a desarrollar la peculiar cafetera tradicional (cezve o ibrik), con forma cónica tradicional de cobre o latón con un mango largo.

La receta de café turco no tiene más misterio que seguir el ritual de elaboración con sus pasos. Se calienta en agua fría 8 g de café molido pulverizado por cada 100 ml, junto con el azúcar y/o especias al gusto. Se calienta muy lentamente hasta que sube espuma, entonces se baja el fuego y se repite el proceso varias veces antes de servir.

Cafés con leche

El catálogo de las bebidas de café combinadas con leche o bebidas vegetales se ha multiplicado en los últimos años, aunque todas parten de las mismas bases. Las diferencias elementales radican en la proporción de café y leche, y la forma de preparar esta última.

La leche, o su equivalente vegetal, puede añadirse fría, calentada o espumada con diferentes volúmenes y texturas, según el resultado esperado. Además, también se puede jugar con el orden de servicio, pues hay bebidas que intercalan capas de café y leche combinando texturas distintas. En general, todas parten de un espresso o café solo, pudiendo ser este más o menos largo, o más o menos concentrado.

Café con leche tradicional

En España, el café con leche es un café solo o café expreso preparado en taza grande o en vaso de tubo al que se añade leche o bebida vegetal, normalmente caliente, aunque en hostelería se ajusta la temperatura a gusto del cliente. La proporción café/leche varía según el local, siendo diferente también en función del país o la región. 

Muchos locales calientan y espuman la leche con el espumador de la cafetera, creando una fina capa de espuma con la leche vaporizada, casi asemejándose a un capuccino. Un error habitual que se debe evitar es el de hervir la leche o calentarla demasiado, ya que esto quema los azúcares y provoca que el café sepa amargo y astringente.

La receta estándar de café con leche más universal correspondería a una proporción de 1:4 o 1:5, con mucha más cantidad de leche que de café, pero en los bares y cafeterías españolas sigue siendo habitual mantener la proporción de 1:1, es decir, 50 % de café y 50 % de leche.

Cappuccino

Es el café por antonomasia de los desayunos italianos, que rara vez pedirán o prepararán en otros momentos del día. Aunque la receta moderna se desarrolló en Italia gracias al uso del tubo de vapor, muchos expertos señalan como  antecesor el kapuziner de las cafeterías vienesas del siglo XIX, cuyo color castaño recordaba al hábito de los monjes capuchinos.

Para hacer un buen café capuchino casero se empieza con la extracción de uno o dos shots de espresso (25–30 ml) en una taza cerámica de boca ancha de 150-180 ml. A continuación, se calienta y texturiza la leche incorporando suficiente aire para generar una capa de espuma cremosa de 1 a 1,5 cm de grosor. La leche emulsionada se vierte sobre el café preservando el anillo exterior de crema. Se suele completar espolvoreando cacao puro en polvo sobre la superficie.

Se ha estandarizado en las cafeterías de especialidad la fórmula de combinar 60 ml de espresso, 60 ml de leche vaporizada y 60 ml de espuma de leche.  La Specialty Coffee Asociation of America sólo exige que sea una infusión “armónicamente balanceada”. Algunos rematan con chocolate negro rallado o canela.

Café latte

Si se está en Italia hay que pedir, específicamente, un caffè latte, pues si solo pronunciamos latte recibiremos un vaso de leche sin más. En teoría, caffè latte, es un 'café con leche' en italiano, pero desde la tercera ola del café lo normal es ver en la oferta de las cafeterías de especialidad ambos tipos de bebidas. Un latte es ligeramente distinto a nuestro café con leche.

La fórmula estándar consiste en preparar uno o dos shots de espresso (25–50 ml) en una taza grande o vaso de 200-300 ml, que se completa con 150–250 ml de leche vaporizada a 60–65 °C, dejando una fina capa de microespuma de unos 5 mm en la superficie. Las proporciones y cantidades exactas pueden variar según el local o el país. Es la preparación con leche de mayor volumen y perfil más suave, donde predomina la dulzura de la leche, si esta no se ha quemado.

Flat white

El flat white nació en Australia y Nueva Zelanda durante los años 80 como respuesta a los cappuccinos tradicionales cubiertos de espumas excesivamente aireadas; los consumidores buscaban un café 'plano' (flat) pero con leche cremosa. Es una bebida más corta que el café latte, muy sedosa, de marcado sabor a café, preparada con una doble carga de espresso y una fina capa de leche microespumada. El aroma y el sabor a café predomina sobre la leche.

Para prepararlo hay que extraer un espresso doble o doble ristretto (35–50 ml) en una taza de 150–180 ml. A continuación se emulsionan 100–130 ml de leche o bebida vegetal, buscando obtener una microespuma muy fina y brillante de apenas 5 mm. Se debe verter con cuidado sobre el espresso para mantener esa textura cremosa, siendo ideal para dar forma a creaciones de latte art.

Cortado

El café cortado, el espresso macchiato y el manchado suelen generar confusión porque todos combinan espresso y leche, pero sus proporciones, orden de vertido y texturas son completamente distintas.

Tal y como dice su nombre, un cortado es un café solo que se 'corta' con una pequeña cantidad de leche, caliente o vaporizada, que rebaja la acidez y añade dulzura. Es típicamente español, preparándose de manera muy similar en Portugal.

La fórmula más extendida se prepara con un shot de espresso, unos 25–30 ml o incluso algo más, y se completa con 30-45 ml de leche vaporizada, manteniendo una ratio de 1:1 a 1:2. Se sirve tradicionalmente en un vaso pequeño de cristal que tiene más capacidad que la taza de espresso habitual, aunque en las cafeterías de especialidad suelen servirlo también en taza.

Macchiato

Un espresso macchiato mantiene una mayor intensidad en cuanto al protagonismo del café. El macchiato italiano tradicional no lleva leche líquida disuelta en la taza, sino únicamente una o dos cucharaditas de espuma de leche depositadas directamente sobre la crema del espresso.

Por tanto, el cuerpo de la bebida sigue siendo un espresso prácticamente puro, que solo recibe un matiz dulce en el primer contacto con el paladar. Si está bien preparado a la manera tradicional, en el macchiato la leche vaporizada 'marca' el café, no se mezcla con él. 

Café manchado

Variante española que puede generar confusión entre los profesionales menos instruidos en la cultura del café, que también se puede conocer como leche manchada. Aquí se invierten las proporciones del café cortado, siendo la leche la base.

En un café manchado se llena un vaso grande con 150–200 ml de leche caliente y se le añade apenas un chorrito o de espresso para 'manchar' la leche. En Argentina se denomina café 'lágrima', por la marca que deja el café en la bebida blanca. El objetivo es dar a la leche o bebida vegetal un ligero aroma y sabor a café.

Café moca

Un café moca, también llamado caffè mocha, es una bebida caliente especial para los cafeteros más golosos, pues que combina espresso, chocolate y leche vaporizada. Se caracteriza por ser una preparación dulce donde la intensidad y el amargor del café se equilibran con el cacao y la cremosidad del lácteo.

Su nombre procede de la ciudad portuaria de Moca (Mokha), a orillas del Mar Rojo en Yemen, que entre los siglos XV y XVII fue el principal centro de exportación de café del mundo. Los granos de café de Yemen destacan por tener matices naturales a madera y chocolate, lo que derivó en la comercialización de la mezcla Mocha-Java, con granos yemeníes e indonesios. Finalmente se ha adoptado el término para definir a granos de café con notas achocolatadas.

Aunque hay diferentes formas de prepararlo, la fórmula más estándar, que recoge Anette Moldvaer en Coffee Obsession, parte de una base de una o dos cucharadas de sirope de chocolate de calidad o de cacao puro en polvo disuelto en la base de la taza o vaso. A continuación se extraen uno o dos shots de espresso (30–60 ml) directamente sobre el chocolate, removiendo para integrarlos. Finalmente se culmina con 120-180 ml de leche caliente texturizada con una capa suave de microespuma. Opcionalmente se corona con cacao en polvo o incluso nata montada.

Cafés fríos

Donde más variantes de café han aparecido en los últimos años es en el ámbito de las bebidas frías, a rebufo de las modas creadas por Starbucks y otras cadenas. Cada año surgen fórmulas nuevas estacionales que tienen como base el frapuccino original, pero también hay varios tipos de cafés fríos que hace ya años que forman parte del repertorio de los baristas profesionales.

Además de nuestro café con hielo, que en muchos locales sigue consistiendo en que te traigan un vaso con cubitos para que vuelques el café solo hirviendo y acabes manchando todo, las bebidas que más triunfan son el cold brew y el espresso tonic, de las que conviene conocer sus diferencias.

Cold brew

Para hacer un cold brew en casa solo hace falta paciencia, pues consiste en macerar café molido muy grueso en agua fría o del tiempo durante, al menos 12 horas. Es lo que significa su nombre, infusión en frío, sin calentar el agua. La ausencia de calor transforma por completo la química de la extracción, logrando una bebida naturalmente dulce, con apenas acidez, con notas achocolatadas, acarameladas y de frutos secos. Y tiene mucha más cafeína que un espresso.

Se utiliza una proporción o ratio de café por agua más alta para elaborar un concentrado que luego se sirve al gusto, normalmente 1:4 a 1:6; por ejemplo, 100 g de café por 500–600 ml de agua fría. La molienda debe ser muy gruesa y el agua se vierte sobre los granos, removiendo con suavidad. La mezcla se tapa y se deja en la nevera o a temperatura ambiente 12, 18 o hasta 24 horas. Se filtra y se toma tal cual o diluido en proporción 1:1 con agua fría, leche o bebida vegetal.

Café con hielo

El café con hielo, en España, es básicamente un café corriente al que se añaden cubitos de hielo. Hay métodos eficaces para hacer un café con hielo sin aguarlo; por ejemplo, usando cubitos de café o de leche, o preparando dos cafés espressos que corrijan la proporción de agua que añadirán los cubitos al derretirse.

Tradicionalmente se elabora preparando un café solo o espresso corto caliente (con azúcar al gusto) que se vierte inmediatamente sobre un vaso de cristal lleno de cubos de hielo. En Valencia se denomina café del tiempo y se sirve con una rodaja de limón.

Espresso tonic

Popularizado en los últimos años, el espresso tonic se sitúa en la misma línea que otros cócteles de café sin alcohol, como el sparkling espresso, que combina un espresso doble servido en un vaso con hielo con agua con gas o soda, o el espresso cola.

Para prepararlo tan solo hay que combinar café con una tónica, en la proporción que más le guste al consumidor. Algunos profesionales recomiendan verter el café recién hecho sobre la tónica, mientras que otros baristas defienden lo contrario. Lo ideal es combinar un espresso doble, o unos 50 ml de café, con 250 ml de tónica o una mezcla de tónica y agua infusionada con botánicos.

Café frappé

El café frappé (del francés frappé, que significa 'helado' o 'batido') se caracteriza por ser un café helado espumoso, cremoso y muy refrescante, obtenido al agitar o batir enérgicamente el café con agua, hielo y, de forma opcional, leche y endulzante. Y se hace con café soluble.

Lo inventó de casualidad en 1957 Dimitris Vakondios, un empleado griego de la compañía Nestlé que no encontraba agua caliente para hacerse un café durante un descanso. Es muy popular en Grecia y Chipre, pero con el tiempo ha evolucionado a versiones más sofisticadas elaboradas en cafeterías de especialidad, llamados también blended ice coffee, al prepararse con la batidora blender, americana de vaso.

Para preparar un café frappé en casa, lo más fácil es mezclar en coctelera o batidora una cucharada de café soluble o instantáneo, una de azúcar y tres cucharadas de agua fría, batiendo bien para obtener una emulsión. Después se añade hielo y se tritura todo hasta obtener una textura cremosa, que se puede coronar con otra crema de café preparada aparte. En la versión más simple, se sirve la emulsión sobre hielo picado.

Frappuccino mocca

El frappuccino es un invento creados a principios de los años 90 por la cadena de cafeterías Coffee Connection en Massachusetts, que en 1994 adquirió Starbucks. Desde entonces es propiedad del gigante estadounidense, y suelen sacar variantes de todo tipo cada año por el mundo.

El frappuccino más canónico se prepara mezclando los ingredientes en una batidora de vaso americana a alta velocidad. Esto tritura por completo los cubos de hielo, logrando una textura uniforme tipo granizado o batido helado, casi cremoso. Además, es una bebida que casi constituye un postre, pues combina jarabes saborizados, bases dulces emulsionantes, siropes y aderezos como nata montada, galletas trituradas o salsas de chocolate y caramelo.

La receta de frappuccino mocca casero es fácil de hacer y adaptar al gusto.

Granizado de café

El refrescante granizado de café que convive en las heladerías y chiringuitos veraniegos con el de limón o de horchata se puede hacer en casa fácilmente.

Para cuatro personas, lo ideal es preparar medio litro de café, bien con cafetera italiana o automática, bien con café soluble. Se combina con un almíbar simple de tres cucharadas de azúcar disuelto en 100 ml agua y un poco de zumo de limón, y se rectifica el dulzor al gusto. Después se congela la mezcla y se van rascando los hielos que se forman cada cierto tiempo, o se utiliza una máquina para hacer helados y granizados.

Café Dalgona

Uno de los inventos más recientes y virales que llegó para quedarse es el café Dalgona o Dalgona coffee. También se hace con café soluble, y solo con café soluble, pues es el que permite obtener la emulsión cremosa que lo caracteriza.

Se elabora batiendo con una batidora de varillas o robot café soluble, azúcar y agua caliente, en las mismas cantidades (cuatro cucharadas de cada) hasta obtener una crema muy melosa. Esta crema se vierte sobre vasos llenos de leche fría con hielos o una bebida vegetal, añadiendo la crema de café al gusto.

Cafés más elaborados

La carta barista se amplía considerablemente cuando otros ingredientes entran a jugar en las recetas de café. Desde los inventos más recientes ya consolidados, como el pumpkin spice latte, a clásicos españoles como el bombón, los cafés especiales invitan a ser degustados con más calma, en una sobremesa larga o a media tarde, ofreciendo nuevas experiencias de sabor que a menudo son golosas y reconfortantes.

Affogato

¿Es una bebida o es un postre? Para qué debatir sobre ello si podemos prepararlo y disfrutarlo en casa. Hacer un affogato casero es tan simple como preparar un café espresso o doble para coronarlo con una buena bola de helado de vainilla. El nombre significa 'ahogado' en italiano, y eso es precisamente lo que se busca al colocar el helado sobre la bebida.

El contraste térmico es clave, así como la contraposición de la bebida sin endulzar con el helado goloso. Se empieza a comer con cuchara, pero hay que dejar que se derrita lentamente la bola por los bordes antes de tomar un sorbo, procurando saborear ambos componentes a la vez.

Pumpkin spice latte

Otra invención de Starbucks que vuelve cada año a sus cadenas y que también imitan miles de cafeterías por todo el mundo. Hay dos componentes clave: el puré de calabaza asada o cocida, y la mezcla de especias pumpkin spice. Es como llevar a una bebida la tarta de calabaza americana, típica de otoño y vinculada a Acción de Gracias.

Hacer un pumpkin spice latte casero es muy fácil. Primero se calienta leche o bebida vegetal con las especias, la calabaza y un poco de azúcar o edulcorante al gusto, y se filtra bien. Se combina con un café recién hecho al gusto, pudiendo espumar ligeramente la mezcla de leche y calabaza, y se corona con nata montada. Lo habitual es decorar con canela molida o especias.

Café bombón

El café bombón es un clásico español de las sobremesas que parece haber tenido su origen en la zona levantina, donde se elaboran variantes regionales a las que se suele añadir alcohol. Se ha extendido a todo el país con la misma fórmula, que consiste en combinar café solo o expreso con leche condensada.

Hay que servirlo en un vaso de vidrio, con la leche condensada primero, para apreciar las dos capas, creando ese efecto vistoso tan llamativo que además ayuda a ver la proporción de café y leche condensada que se añade, un poco al gusto, aunque lo canónico es emplear la misma cantidad. Antes de degustar hay que remover y mezclar bien. 

Café vienés

También llamado espresso con panna, consiste en un espresso doble (50–60 ml) o café solo caliente coronado con una generosa copa de nata montada. Se suele decorar con canela o cacao en polvo.

Su origen está ligado a la tradición de los cafés vieneses del siglo XIX, y al antecesor del capuccino, el kapuziner, mencionado anteriormente. Era muy común coronar las tazas de café con crema batida o nata en aquellos locales, costumbre que se extendió por europa.

Ofrece una experiencia gustativa marcada por el contraste de temperaturas y texturas, donde el café caliente se sorbe a través de la capa fría y dulce de la crema, que debe estar muy fría y firme.

Bicerin

Otra especialidad italiana que hará las delicias de los más golosos, esta vez nacida en Turín. Su historia se remonta al siglo XVIII y se vincula al antiguo Caffè Al Bicerinun, cuyos empleados tienen prohibido compartir la receta original, que se guarda bajo secreto, aunque son muchos los locales de la ciudad que ofrecen su versión. Significa literalmente 'vasito' o 'pequeño vaso de cristal' (piccolo bicchiere), haciendo referencia al recipiente transparente en el que se sirve.

La receta casera del café bicerin es muy sencilla. Se elabora preparando un chocolate caliente no excesivamente espeso, pero sí lo suficiente como para que mantenga su textura en el fondo del vaso. Se vierte encima el café recién hecho y se corona con nata montada con algo de azúcar, sin que quede muy dura.

Cafés con alcohol y cócteles de café

Finalmente dedicamos un último apartado a los tipos de cafés elaborados con alcohol, cuyo consumo debe ser siempre más esporádico y moderado, pues no dejan de ser bebidas alcohólicas, por mucho que su base sea el café. 

Café carajillo

El carajillo es la más clásica bebida de café y licor que además es común a toda España, pese a que en determinadas regiones hay más gusto por recetas locales. Además, con el mismo nombre se elaboran variantes distintas por el mundo, incluyendo un cóctel frío, como detallamos en el artículo.

Un carajillo no es solo un café expreso con un chorrito de brandy: tiene su protocolo profesional. La fórmula canónica más básica consiste en calentar o flamear 30 ml de destilado (brandy, ron u orujo) con azúcar y un trozo de corteza de limón, y añadir después un espresso recién preparado. Se suele servir con una corteza de limón nueva y algún grano de café. El café se vierte con una cucharilla larga apoyada en el interior del vaso si se quieren mantener separadas las capas.

Belmonte

El café belmonte es muy popular en la Región de Murcia y zonas limítrofes, especialmente en la provincia de Albacete. Vinculado en su origen al Brandy Belmonte de Destilerías Belmonte, en Nonduermas (Murcia), consiste en un café bombón al que se añade un chorrito —o chorrazo— de brandy como remate. 

Café asiático

Continuando en la Región de Murcia, el asiático es el café de Cartagena que ya se ha extendido por toda la comunidad autónoma. Hay varias teorías sobre su origen, aunque la más arraigada señala a la llegada de marineros asiáticos en el siglo XIX que tenían por costumbre tomar el café con leche condensada y licor. Parece ser que fue el Bar Pedrín, en la pedanía del Albujón, quien redondearía la receta y el que lo popularizó.

El asiático debe prepararse en la copa diseñada específicamente para esta bebida, con campana ancha, tallo estrecho y pie. Muchos baristas queman primero los licores con una corteza de limón, aunque no es un paso estrictamente necesario.

Se vierte en el fondo de la copa una base de 30-40 ml de leche condensada; a continuación la misma cantidad de Licor 43 y de Brandy, y encima, con suavidad, se vierte un café expreso, apoyando el reverso de una cucharilla en la pared del vaso para que no separe las capas. Se remata con la corteza de limón, granos de café opcionales y canela en polvo. 

Cremaet

El cremaet es el café tradicional de Valencia, el que suele acompañar el esmorzaret como remate al copioso almuerzo.

Para preparar un cremaet tradicional solo se necesita café recién hecho, licor, limón, azúcar y canela. La clave está en lograr tres capas bien marcadas, y hay que ser generosos con la capa de alcohol, si seguimos los cánones.

Su rasgo distintivo es el proceso de flamear o cremar previamente el ron o brandy junto con azúcar, canela en rama, corteza de limón y granos de café para evaporar parte del alcohol y caramelizar los azúcares. La mezcla se cuela y vierte en un vaso corto de vidrio, deslizando encima el café espresso recién hecho, con su crema.

Trifásico

El café trifásico o trifàsic es típico de Cataluña y algunas zonas de Aragón y de la Comunidad Valenciana, y es una especie de carajillo con leche, o un cortado con licor, que además muchas veces lleva también leche condensada.

Para hacer un trifásico en casa se vierte una capa de leche condensada en el fondo del vaso o taza de vidrio transparente, se añade ron, brandy, anís, whisky o crema de café, y vierte encima el café espresso recién hecho, con cuidado. Finalmente, se remata con leche, que suele ir vaporizada ligeramente. Hay variantes sin la leche condensada.

Café barraquito

Otra variante del carajillo que ahora nos lleva hasta las Islas Canarias, muy vistosa por sus cuatro capas bien diferenciadas. El barraquito se elabora con una base de leche condensada, otra capa generosa Licor 43, Tía María o licor al gusto, café espresso (el doble de volumen que licor) y, coronando, leche vaporizada o espumada. A menudo se remata con canela molida y piel de limón.

Café corretto

Un corretto sería algo así como el carajillo italiano. Hace referencia a la expresión italiana de 'corregir' el espresso con un poco de licor digestivo, por lo que se suele tomar después de comer, en la sobremesa.

La fórmula estándar más canónica consiste en preparar un café espresso simple de 30 ml y añadir directamente sobre él 15–25 ml de grappa, brandy o sambuca. También se puede servir el licor aparte para que lo vierta el comensal.

Espresso martini

Más que un café, el espresso martini es un cóctel más elegante y sofisticado creado en Londres a finales de la década de 1980 por el bartender Dick Bradsell. La historia cuenta que lo inspiró una modelo cuando pidió en la barra con aire provocador “algo que me despierte y luego me rompa” («something to wake me up then fuck me up»).

La receta básica de espresso martini consiste en agitar vigorosamente en una coctelera con hielo 30 ml de espresso recién hecho (enfriado), 30 ml de vodka y 30 ml de licor de café (Kahlúa); colar en copa martini y decorar con 3 granos de café. La emulsión en la coctelera es un paso esencial para obtener su textura.

Café irlandés 

El famoso irish coffee combina café endulzado con azúcar, whiskey irlandés y nata montada, y se sirve en su característica copa de vidrio con pie y asa. Fue creado por el chef Joe Sheridan en 1942 en el aeropuerto de Shannon (Irlanda) para calentar a los pasajeros que tuvieron que pasar una fría noche de tormenta en sus instalaciones, al abortar el vuelo con el que debían volver a Estados Unidos.

La receta de café irlandés canónica comienza con disolver dos cucharaditas de azúcar moreno en 120 ml de café caliente. Después se añaden unos 30 ml de whiskey irlandés y se remata con una corona de nata ligeramente batida, apenas un par de cucharadas. Sin embargo, las versiones más modernas añaden bastante más nata montada en punto firme, y, si está cerca San Patricio, no es raro que se decore con un sirope verde.

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