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Quinoa cocida con arándanos

La quinoa, también conocida como quínoa, quinua o kinwa, es uno de los productos que más rápidamente se han popularizado en los últimos años. Hoy en día su nombre cada vez sorprende menos y son más las personas que la consumen con regularidad en países occidentales. Si echamos la vista atrás, la verdad es que hasta hace poco tiempo era algo totalmente desconocido fuera de su lugar de origen. Sin embargo, ¿puede la moda haber convertido la quinoa en un producto insostenible?

Esta pregunta puede parecer incongruente, ya que la quinoa se relaciona con una alimentación saludable y ecológica, estando muy presente en dietas vegetarianas y aquellas que defienden la armonía con el medio natural. Pero a raíz de la popularización de su consumo han empezado a surgir problemas que ponen en entredicho la sostenibilidad de su producción y distribución internacional.

La quinoa en su origen, un tesoro escondido de los Andes

Plantas de quinoa

El origen de este seudocereal se remonta a muchos siglos atrás, ya que se cree que se domesticó hace unos 5000 años en la región que rodea al lago Titicaca en los Andes, convirtiéndose en una de las bases de la alimentación de la población indígena de la zona, llegando a tener incluso connotaciones sagradas.

Su producción a pequeña escala llegó hasta nuestros días, como parte fundamental de la dieta de los peruanos y bolivianos que habitan en zonas andinas. A mediados del siglo pasado, la quinoa comenzó a ser conocida fuera de aquellas fronteras gracias a varios estudios que comprobaron las excelentes propiedades nutricionales que posee este alimento milenario.

Fue la NASA la que puso a la quinoa en el punto de mira de Occidente cuando, en su búsqueda de productos saludables que aguantaran las largas misiones por el espacio, declararon que no tiene rival en el mundo natural en cuanto al valor de los nutrientes que aporta. También la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) defiende su consumo, comparándola con la leche en cuanto a sus propiedades saludables dentro de una alimentación equilibrada.

Popularización y moda

Tarro con granos de quinoa secos

Poco a poco, la quinoa empezó a adentrarse en el mercado estadounidense, y no tardó en hacerse presente también en Europa y otros países de todo el mundo. Empezó a destacar como producto con connotaciones hippies y naturistas, en restaurantes vegetarianos y tiendas especializadas en productos naturales.

Al extenderse las prácticas de alimentación saludable, con la normalización del vegetarianismo y la defensa de una alimentación sostenible y natural, la quinoa pronto dejó de ser un producto extraño y difícil de encontrar. Hoy en día se encuentra con relativa facilidad en cualquier ciudad, no sólo en tiendas específicas sino también en comercios de todo tipo, como si de otro cereal común se tratase.

Las diferentes investigaciones y estudios que se han llevado a cabo en los últimos años avalan las propiedades beneficiosas de la quinoa, y los medios de comunicación no tardaron en hacerse eco de las bondades de este producto novedoso. Tanto ruido mediático y el boca a boca entre los propios consumidores convirtieron a la quinoa en un producto de moda que hoy en día más y más personas se animan a probar, siendo ya parte habitual de muchas dietas en numerosos países.

La problemática de su producción

Quinoa roja

La quinoa necesita unas condiciones muy específicas para su crecimiento y desarrollo. Su hábitat natural, los Andes, es un medio en el que muchas otras plantas jamás sobrevivirían, soportando heladas nocturnas y altas temperaturas durante el día. Crece a más de 3500 metros sobre el nivel del mar, en un ambiente por tanto escaso de oxígeno, y donde la tierra y el agua son altamente salinas.

Su resistencia a un medio hostil y sus altas cualidades nutricionales la convirtieron durante siglos en todo un tesoro para la población indígena, de escasos recursos, que han dependido a lo largo de las generaciones en este alimento para su supervivencia. Pero este equilibrio ancestral entre la quinoa y sus productores comenzó a desmoronarse precisamente a raíz de la popularización de este preciado producto.

Al convertirse la quinoa en objeto de deseo de la población de muchos países, la demanda ha ido aumentando año tras año, mientras que la producción apenas ha podido expandirse. Hasta el momento, los intentos de cultivar quinoa en otras regiones no han sido satisfactorios, por lo que son los productores de Bolivia y Perú los que tienen que hacer frente al crecimiento de la demanda exterior.

¿Producción insostenible o fuente de riqueza?

Trabajadores recolectando quinoa

Esta situación ha puesto sobre la mesa una problemática que genera estos días gran controversia entre las distintas partes implicadas. En apenas unos años, la demanda de quinoa se ha ido multiplicando cada temporada, provocando un consecuente aumento de los precios muy significativo, más aún en los casos de las variedades especiales de quinoa, como la roja o la negra, que ya se conoce como el caviar vegetal.

La explosión de la demanda y los precios que se pagan por ella ha provocado un renacer económico para la población indígena de las zonas de producción en Bolivia y Perú. Muchas familias que habían abandonado el cultivo de la tierra ha vuelto a trabajar para formar parte del negocio a escala mundial que supone hoy la venta de quinoa a mercados extranjeros. Pero los beneficios económicos se contraponen a otras consecuencias más negativas.

Y es que, paradójicamente, mientras países de todo el mundo aumentan su consumo de quinoa, éste se ha ido reduciendo entre la población que la produce. Los precios elevados hacen que muchos locales ya no se la puedan permitir, y prefieren invertir en productos alimenticios nutricionalmente mucho más pobres, como el arroz o la pasta común. Se está occidentalizando una dieta que se había mantenido casi inalterada durante muchos siglos. De este modo, la riqueza económica conlleva un empobrecimiento de la alimentación.

A todo esto se suma un problema añadido, las disputas por la tierra. Hasta hace pocos años el movimiento de población más habitual era el de abandono del campo para buscar mejores oportunidades en las ciudades, pero ahora se produce lo contrario. Ante el crecimiento de la demanda muchas familias están regresando al campo para retomar el cultivo de la quinoa. Esto está provocando numerosas disputas por la propiedad de la tierra, que en muchos casos es comunal, habiéndose producido incluso episodios violentos en los que han tenido que intervenir las autoridades.

El Año Internacional de la Quinoa

Ensada de quinoa y vegetales

La problemática que rodea a la producción de este alimento se nos presenta además dentro de la celebración del Año Internacional de la Quinua (AIQ – 2013), declarado por la FAO tras la propuesta del gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia. Desde la ONU se reconoce como un recurso natural alimentario de alto valor nutritivo, y se pretende regular su producción y consumo para asegurar un futuro sostenible que contribuya a la seguridad alimentaria y nutricional.

Por su parte, los gobiernos de Bolivia y Perú también parecen haberse dado cuenta de los problemas que han surgido alrededor de la quinoa entre sus poblaciones. En estos países se enfrentan todavía a niveles muy altos de pobreza y de malnutrición, por lo que se están llevando a cabo campañas para reintroducir la quinoa en la dieta local. Aunque las autoridades aseguran que el consumo está aumentando, muchas asociaciones denuncian los altos precios que se mantienen y que han convertido la quinoa en casi un producto de lujo, inalcanzable para la gran mayoría.

Granos de quinoa

Toda esta situación es un ejemplo más de la facilidad con la que se puede romper el equilibrio de un sistema de vida, aunque haya permanecido casi inalterado durante siglos. La quinoa ha sido un gran descubrimiento más allá de su origen andino, y sin duda puede tener un papel fundamental en la alimentación saludable de la población mundial.

Pero hay que tener mucho cuidado con las modas repentinas que provocan cambios tan bruscos en la economía de una sociedad concreta. Esperemos que la celebración de este AIQ traiga soluciones eficientes respecto al consumo de quinoa que nos aseguren un futuro sostenible, racional y respetuoso con los productores.

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