
Aunque habíamos oído hablar de ella, no la habíamos probado, tampoco la habíamos visto pero hay que decir que nunca la habíamos buscado. Fue por casualidad en el aeropuerto de Punta Cana donde topamos con la Fanta de Uva, así que la compramos.
No somos demasiado aficionados a los refrescos, sólo lo justo y más que nada los tradicionales, así que no teníamos demasiadas expectativas sobre este, refresco, pero sabíamos que habría otro miembro de la familia que estaría encantado, todo un acierto porque la Fanta de Uva sabe a golosina.

