La marca de las grandes capitales europeas

4 comentarios

restaurante_horcher.gifMadrid es una ciudad donde se pude comer muy bien, quizá no tenga el glamour barcelonés ni donostiarra ni el reconocimiento que algunos cocineros catalanes y vascos han conseguido a base de creatividad, talento y una base culinaria (la de la cocina catalana y vasca) que aporta una ventaja extraordinaria.

Pero hay una cosa que Madrid posee como gran capital europea y que es, bajo mi opinión, una de sus marcas de identidad, quizá eso que la hace diferente en el panorama gastronómico español: posee los mejores restaurantes de alta cocina clásica.

Y es que es curioso y muy interesante ver cómo aguantan el tipo esta clase de restaurantes ante la avalancha (muchas veces sin demasiado sentido) de la cocina de autor creativa.

Zalacaín, Príncipe de Viana o Horcher (este un poco más renovado y en alza como demuestran sus actuales tres soles Campsa) son ejemplos de locales todos ellos con más de treinta años de historia que siguen ofreciendo tanto una cocina como un trato exquisito en un escenario de lujo tradicional que no desmerece los actuales fogones modernos.

Siguen los platos clásicos de caza, el steak tartar, ese pichón mostrado al cliente antes de deshuesarlo en una camarera adjunta a las mesas, esas obligaciones arcaicas de la chaqueta y la corbata, esos gabanes lucidos con dignidad por sus aparcacoches y quizá lo peor, esa elevada media de edad de sus clientes, algo que quizá haga presagiar lo peor.

Yo, por mi parte, hago desde aquí un llamamiento a aquellos jóvenes que gustan del lujo gastronómico para que se acerquen a estos locales donde no sólo podrán paladear una cocina exquisita, sino disfrutar durante un rato de un lujo sin snobismos, lleno de detalles gloriosos y donde el protagonismo del cocinero pasa, por fin, a ser propiedad del cliente.

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Comentarios

  • 1
    lukas

    Hummm, no sé, no sé, lo que has dicho antes de la indumentaria obligada y la edad media de los clientes no habla a favor de este tipo de sitios, es como cuando en el Auditorio Nacional sólo ves a carcas, en cambio, en los de música contemporánea, predomina la gente joven, como yo. Pues lo mismo en restaurantes, es preferible uno más joven y con ideas frescas, a estas glorias caducas...

  • 2
    Carca

    Si con "joven" e "ideas frescas" te refieres a esos restaurantes con platos de un diámetro que supera, al menos dos veces, el diámetro de los platos tradicionales y sin embargo en su interior encontramos comida en cantidad inferior a la que engulle mi canario... pues casi que me quedo con los "carcas" y "caducos". O quizás te refieras a la juventud de los telepizzas, mcdonalds y prefabricados varios... Definitivamente, me quedo con los carcas.

  • 3
    Siberita

    Mira, Lukas, para que te hagas una idea: yo recomiendo antes visitar Zalacain que La Broche, por ejemplo. Nada es perfecto, y lo de la indumentaria es un arcaismo a extinguir al igual que el snobismo es una modernez a criticar. Todo tiene su punto, por eso animo a que la gente visite estos sitios, porque si se mantienen abiertos sólo puede redundar en beneficio de la diversidad de la oferta gastronómica. Por eso, y porque son templos magníficos para comer...

  • 4
    roman amador

    Ya sabía yo que nos encontraríamos en otros platos, Siberita; y como pensaba: muy de acuerdo:No es de extrañar que la edad media de esos clasicos sea alta..He tenido que llegar a ella para poder sentarme en ellos sin pensar: ¿y luego qué?.y vivir unos añitos para comprender que el mismo Paul Bocuse reconoce y aprecia el esfuerzo de algun cliente por visitar su casa.En ellos nadie sobra,nadie es más que nadie teniendo lo justo para pagar la cuenta en "la tarjeta" y todos :como en el Auditorio Nacional:Sentir,disfrutar y a seguir aprendiendo.Cultura y placer siempre van juntos.

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