El bicarbonato sódico es, además de un ingrediente muy útil en cocina, un potente agente de limpieza para el hogar, siempre que no lo combinemos nunca con un ácido como el vinagre o el zumo de limón. Lo que no mucha gente sabe es que también es práctico por sí solo, por ejemplo echándolo en el fondo del cubo de la basura, sin nada más. No hará magia, pero sí puede neutralizar malos olores.
Estudios científicos, como un trabajo publicado en 2015 en la revista Waste Management, corroboran su poder neutralizante. En su estudio, los investigadores evaluaron la eficacia del bicarbonato esparcido en el fondo de cubos de residuos orgánicos de 8 litros; comprobaron que aplicar unos 50 g de bicarbonato de sodio logró una reducción del olor de aproximadamente el 70%. Y añadir cantidades superiores, por encima de 100 g, no mostró ningún resultado mejor, por lo que funciona incluso en dosis moderadas.
Teniendo en cuenta que el mal olor que suele acumularse en el cubo de basura es una mezcla de varios compuestos, podemos analizar cómo actúa el bicarbonato, que debemos recordar que es una sal de carácter básico. Al entrar en contacto con ácidos grasos volátiles, este reacciona y los transforma en sales de sodio no volátiles, agua y dióxido de carbono. Al perder su volatilidad, la molécula ya no puede dispersarse por el aire, evitando que la olamos.
También tiene propiedades anfóteras; el ion bicarbonato puede actuar como ácido débil o como base débil según el entorno, lo que le permite tamponar oscilaciones de pH y mitigar otros compuestos volátiles como ciertos sulfuros de hidrógeno. Y es capaz de absorber pequeñas cantidades de condensación o derrames, reduciendo el medio acuoso donde proliferan rápidamente las bacterias anaerobias causantes de malos olores.
Es por tanto eficaz contra una gran mayoría de olores ácidos de putrefacción, pero inútil contra olores de base alcalina, como las aminas del pescado en descomposición o el amoníaco concentrado. Además, no detiene la descomposición; si se acumula basura orgánica mucho tiempo al final proliferarán bacterias que, inevitablemente, producirán malos olores.
Cómo usarlo correctamente
Para aprovechar las ventajas del bicarbonato basta con espolvorear una o dos cucharadas de este producto en el fondo de nuestro cubo de basura limpio, sin tener que cubrir el fondo del todo. Además, para potenciar su eficacia, se puede echar una cucharada dentro de cada bolsa nueva que pongamos.
Es lógico: la bolsa hace de barrera entre la basura y el bicarbonato. Si lo que hay dentro huele mal, poco podrá hacer el bicarbonato desde fuera, salvo que haya roturas, derrames o goteos. En ese caso, además, conviene poner en el fondo del cubo una base de papel de cocina absorbente para echar encima el bicarbonato.
¿Y cuándo hay que cambiarlo? El del interior de la bolsa, obviamente, cada vez que se ponga una bolsa limpia nueva, cada uno o dos días. El del fondo del cubo habrá que cambiarlo cada 7-15 días, según la actividad de cada casa. Es cuando conviene además limpiar y fregar el cubo por completo, por dentro y por fuera.
Si la bolsa de basura se ha roto y ha derramado líquidos o basura en el fondo antes de que esté llena, toca limpiar y cambiar el bicarbonato en ese momento.
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