Extremadura presume de tener la mayor extensión de dehesa del mundo, con casi un millón de hectáreas de este bosque. En este ecosistema único, crecen encinas, alcornoques y quejigos, y viven en armonía especies ganaderas y animales salvajes. Es en la dehesa en donde los cerdos se alimentan de bellotas, comenzando así una historia que da lugar a un producto único. Y es también allí donde comienza la Ruta del Ibérico Dehesa de Extremadura.
Conocer las tradiciones jamoneras, los procesos artesanales y recorrer las dehesas de la mano de expertos es solo el principio del viaje
Esta ruta recorre las provincias de Cáceres y Badajoz para descubrir su cultura, su patrimonio histórico y su naturaleza con un hilo conductor: el cerdo ibérico. La cata de jamones y paletas es solo el punto de partida para conocer cómo estos productos han dado forma a la cultura extremeña, han definido el carácter de sus gentes y han determinado la forma de sus paisajes.
Una buena fecha para viajar hasta allí es, por ejemplo, el 12 de septiembre, que coincide este año con el Día del Jamón de Monesterio. Esta celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico de Extremadura, es famosa por sus degustaciones de jamón ibérico de bellota a muy buen precio. También está señalado en el calendario el 22 de agosto, que tendrá lugar el Concurso Nacional de Cortadores de Jamón.
Se puede pasear en buggy por la dehesa, viajar en barco en Monfragüe, visitar bodegas o recoger cerezas del Jerte
Conocer las tradiciones jamoneras (el Museo del Jamón de Monesterio y el Centro de Interpretación del Cerdo Ibérico de Higuera la Real son buenos sitios por donde empezar), descubrir procesos artesanales y recorrer las dehesas de la mano de expertos es solo el principio del viaje. Una vez hecho esto, la Ruta del Ibérico Dehesa de Extremadura ofrece desde paseos en buggy por las dehesas hasta viajes en barco por la Reserva de la Biosfera de Monfragüe, pasando por experiencias para descubrir A Fala, una lengua que se mantiene viva desde hace siglos en pueblos de la Sierra de Gata en Cáceres y que está a medio camino entre el castellano y el portugués.
El bosque, el río y esta lengua, reconocida como Bien de Interés Cultural, son el marco perfecto para entender el mundo en el que se crían los ibéricos y disfrutar de las catas. Pero también del lujo silencioso que ofrece Extremadura y que reside en lo auténtico, en ese plato que habla de la tradición de un lugar, en los pueblos y ciudades sin masificación, en un cielo estrellado sin contaminación lumínica, en la observación de aves...
A estas experiencias se suman otras, como las que te llevan a visitar distintas bodegas, a recoger cerezas en el Valle del Jerte de la mano de agricultores locales o a conocer la historia de ciudades como Plasencia.
Desde las dehesas, la Ruta del Ibérico se despliega por toda Extremadura siguiendo el rastro de uno de sus productos más emblemáticos. Y no es casualidad: este paisaje, que se extiende prácticamente por toda la región, da nombre a la Denominación de Origen Protegida Dehesa de Extremadura, que certifica el origen y la calidad de jamones y paletas.
Restaurantes donde el ibérico es el gran protagonista del menú
En una iniciativa que une tradición y gastronomía no pueden faltar los restaurantes. Estas son algunas de las sugerencias que ofrece la Ruta del Ibérico Dehesa de Extremadura:
Restaurante Torre de Floripes (Garrovillas, Cáceres)
Este restaurante elabora cocina de autor con productos extremeños y rescata recetas típicas locales.
Restaurante Kántara (Alcántara, Cáceres)
Un restaurante que mantiene influencias de la cocina portuguesa y de la tradición templaria y que ofrece un menú gastronómico extremeño.
Restaurante Metamorfosis (Valdencín, Cáceres)
El proyecto del restaurante Metamorfosis se basa en reinventar la cocina extremeña dándole una personalidad propia, fusionando la tradición con la cocina de vanguardia.
Restaurante Macarraca (Villanueva de la Serena, Badajoz)
El restaurante Macarraca debe su nombre a un plato extremeño muy poco conocido hoy día. Y no es casualidad: este establecimiento da protagonismo a los productos autóctonos y de temporada .
Alojamiento rural para alargar la escapada
Los hoteles son otra puerta de entrada para conocer la forma de vida extremeña. Desde Extremadura Gourmet, la iniciativa de la Dirección General de Turismo detrás de esta experiencia gastronómica, se ofrecen muchas opciones que encajan en la Ruta del Ibérico Dehesa de Extremadura. Estas son algunas sugerencias:
Resort Hípico El Hinojal (Montánchez, Cáceres)
Este hotel rural de cuatro estrellas está en el entorno de la Sierra de Montánchez, lo que permite disfrutar de la naturaleza y de actividades al aire libre y relajarse en un entorno tranquilo y acogedor.
Hotel Rural Casa Ernestina (Zafra, Badajoz)
Para quienes quieran sumergirse en la historia extremeña, Casa Ernestina se ubica en un edificio del siglo XIX en la antigua judería del centro histórico de Zafra.
Hotel Hospes Palacio de Arenales & SPA (Cáceres)
Este hotel con spa ocupa la antigua residencia veraniega de los Golfín, una familia nobiliaria muy influyente en Cáceres durante la Edad Media. Situada a las afueras de Cáceres, permite disfrutar de la naturaleza y de la proximidad a la ciudad.
La experiencia no se queda aquí. Entre las Rutas Gastronómicas Sostenibles de Extremadura Gourmet están también la Ruta del Queso, la Ruta del Aceite o la Ruta del Vino y Cava Ribera del Guadiana, que invita a degustar vinos y cavas y a descubrir la cultura vitivinícola de la región. Sin duda, lujo silencioso, lujo que no se compra.
Imágenes: Turismo de Extremadura