Un mal día de mar supuso que hiciera una de las mejores comidas del año: en Marsella y sin bullabesa

Por 39 euros puedes comer de lujo en la capital de la Provenza sin complicarte la vida, con buen producto, frescura y mucho 'flow'

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Decir que el pasado 10 de mayo yo tenía que haber estado en Saint-Tropez puede sonar peliculero, pero es la realidad. A bordo del crucero Explora Journeys I –del que os contaré más cosas interesantes adelante–, salimos de Cartagena y, tras un día de mar, teníamos que desembarcar en este icono provenzal.

Pero el Mediterráneo ese día no estaba por la labor. Agitado y movido, nuestro querido Poseidón tenía mejores planes para desembarcar, así que el capitán del barco, el italiano Diego Michelozzi, decidió con buen criterio cambiar de puerto y atracar en Marsella; no lejos de Saint Tropez, pero sí lo suficientemente lejos como para asegurar un buen día.

Y aquello, que podía haber sido una contrariedad, acabó suponiendo descubrir uno de los restaurantes que más me ha gustado en 2026. Y no, no había que dejarse la cartera. Ni tampoco reservar con meses de antelación. Tampoco esperaba un menú degustación, pero con todo y con eso es, con diferencia, una de mis mejores comidas del año.

la mercerie marsella Nadie está exento de obras en su fachada, ni La Mercerie.

Puedes pensar que siendo Marsella, olería a sopa bullabesa, pero nada más lejos de la realidad. Aunque estuve tentado de caer en el topicazo y buscar un restaurante ese domingo en el que saciar esas ganas de sopa de pescado. Por suerte, o por desgracia, no fue así, porque –aviso a navegantes– encontrar buenos restaurantes abiertos en Marsella un domingo no es fácil.

Pero apareció La Mercerie, casi a los pies del Vieux-Port marsellés, y se hizo la luz. Lo encontré, para ser justos, en la app de Guía Michelin, pero ni tiene estrella ni Bib Gourmand, es decir, entra en la categoría de Recomendados y no falló.

la mercerie marsella La estética bien podría ser de 'The Bear', pero aquí no hay nada de ficción.

Con una estética que firmarían en la serie The Bear, con cocina vista, cocineros tatuados, algo de estrés y mucha gorra, Le Mercerie iba mucho más allá: era una casa de comidas en la que me senté en la barra –la sala estaba de bote en bote– y la terraza no auguraba un buen día de sol mediterráneo, sino que amagaba con algo de lluvia. 

Y allí pasó la magia. Un sencillo menú del día, con primero, segundo, postre, café –y un plato más que pedí, por gocho– se resolvió por 65 euros, pero el menú básico –primero, segundo y postre– se quedaba en unos medidísimos 39 euros. ¿Tan difícil es cocinar al día, rico y variado sin andar apuñalado por el escandallo?

la mercerie marsella Emplatando los calabacines a la parrilla con el queso fresco y el eneldo. Un platazo.

Quizá sí, y por eso la comida en La Mercerie me sorprendió al mismo tiempo que me encantó. Todo parecía auténtico, directo, recién comprado y fresco. Y sin complicarse la vida. Elige tu primero –entre tres platos–, elige un segundo –de otros tres– y tómate tu postre (con hasta cuatro opciones).

la mercerie marsella Fresco, sano, fácil y rico. ¿Se puede pedir más a un plato?

Calabacines a la parrilla con queso fresco y habas; espárragos verdes con una holandesa de ajo de oso y un crudo de mújol –si, de ese que ves en huevas y salazones, pero rara vez cocinado– a modo de plato frío. 

De segundo, pez espada a la brasa con alcachofas, contramuslos de pollo a la jardinera y unos fettucine con pesto de ajo de oso que no pedí por no repetir la holandesa anterior, aunque me quedé con ganas.

la mercerie marsella Con esa pinta de los espárragos, pelados y cocido al vapor, no esperaríais que no los pidiera.

Todo terminado delante; todo fresco, todo sobre la marcha, con perfecto orden dentro del bullicio, como si fuera un show, pero en la realidad más vibrante. Pedí los calabacines, crujientes, fragantes y tiernos; el pez espada, igualmente de bien medido en la cocción, y jugoso… Y como soy un gocho, pedí también los espárragos con la holandesa, que no dejaban de ponerme ojitos cuando veía salir plato tras plato.

la mercerie marsella Gochear y pedir los espárragos con holandesa de ajo de oso no fue un error.

Rematé la jugada con un vino de la casa, aunque la carta de vinos, llena de alternativas jóvenes, tentaba a ir más allá, pero no voy a mentir: mi conocimiento de vino francés es limitado y, aún más, de la nueva escena. 

la mercerie marsella El pez espada, a punto menos, con las alcachofas: otro platazo para no quedarse con hambre.

De lo que sí sé un poco más es de comer y tampoco me arrepiento de haberme echado en manos de una pavlova de fresas con su sorbete, realmente merecedora del título de paulova, con el merengue integrado, sutil y no acorchado, que solemos ver a menudo. 

la mercerie marsella Una pavlova canónica, con buenas fresas, buen helado y un merengue que no está seco ni subido de azúcar.

Cerré con un café, mientras remataban y limpiaban en un servicio frenético que podría haber dado 120 comidas en apenas tres horas… Y sin que nada fallase: desde el pan al café, todo estuvo a la altura y podía estarlo por solo 39 euros. 

La Mercerie (Marsella)

  • Dónde:  9 Cr Saint-Louis, 13001 Marsella, Francia
  • Precio medio: Menús del día a 39 euros. 
  • Horarios: cierra martes y miércoles. De jueves y lunes de 12:00–14:15 y de 19:15–21:30.
  • Reservas: en su web y, si sabes francés, en el teléfono +33491061844.

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