Sabíamos que dormir poco no es sano. Unos científicos confirman ahora que, además, engorda: hasta medio kilo en solo seis semanas

No dormir lo suficiente de forma crónica puede acarrear la ganancia de peso y fomenta el sedentarismo

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Liliana Fuchs

Editor

Dormir es imprescindible para estar vivos. Todos somos conscientes de que un adecuado descanso nos hace sentirnos mejor, con más energía y mejor ánimo, pero también nos afecta a nivel fisiológico. Un mal descanso, continuado en el tiempo, tiene diversos efectos perjudiciales en la salud, hasta el punto de que puede hacernos engordar y volvernos más sedentarios.

Aunque puede parecer contradictorio, porque durmiendo apenas estamos quemando calorías, el organismo necesita un adecuado descanso para funcionar correctamente, por ejemplo, a la hora de reequilibrar las hormonas y regenerar el sistema inmunitario. Sabíamos que la falta de sueño se asocia a un mayor sobrepeso y riesgos cardiovasculares, pero ahora la ciencia confirma que, de hecho, dormir poco engorda. Y lo puede hacer muy rápido.

Es lo que demuestra un nuevo estudio desarrollado investigadores de la Facultad de Medicina y Cirugía Vagelos de la Universidad de Columbia, que ahonda en los efectos de los déficits de sueño tanto crónicos como leves.

“Nuestro estudio demuestra que dormir lo suficiente puede ayudar a reducir el riesgo de aumento de peso y de enfermedades relacionadas con la obesidad, como las cardiopatías y la diabetes”, afirma Marie-Pierre St-Onge, profesora de medicina nutricional en el Departamento de Medicina y en el Instituto de Nutrición Humana de Columbia, y directora del trabajo. En opinión de la investigadora, centrar la pérdida de peso únicamente en la dieta y la actividad física “es una visión simplista y puede resultar difícil de mantener”.

Bastan seis semanas de sueño escaso para engordar

A diferencia de la gran mayoría de estudios previos sobre este tema, que se centran en analizar los efectos de una restricción muy severa del sueño en pequeños grupos de población, este nuevo trabajo analiza las consecuencias de mantener un descanso escaso como estilo de vida habitual. Es decir, qué consecuencias tiene en el organismo dormir solo cinco o seis horas durante varias semanas.

Para averiguarlo, se reclutaron a 95 adultos estadounidenses que suelen dormir entre siete y ocho horas. Se les indicó que retrasaran su hora habitual de acostarse 90 minutos durante una fase de seis semanas y que durmieran la cantidad habitual durante otra fase posterior de seis semanas. En cada fase se midieron los niveles de sueño y actividad nocturna, además de los cambios en el peso corporal, la circunferencia de la cintura, la composición corporal y los niveles en ayunas de hormonas que aumentan o suprimen el apetito.

Nocturno

El resultado fue una ganancia media de una libra de peso, unos 453 g, una cantidad que parece pequeña pero que, señalan los autores, es significativa si tenemos en cuenta que se produjo en solo seis semanas, y con una privación de sueño pequeña. Además, el tiempo de inactividad también aumentó una media de 17 minutos al día, y de casi 30 minutos al día en el caso de los hombres y las mujeres posmenopáusicas.  

“Nuestro estudio se diseñó para imitar los patrones de sueño que la mayoría de los adultos experimentan de forma crónica. Si lo extrapolamos a un año completo, cabría esperar que perder menos de una hora y media de sueño por noche pudiera dar lugar a un aumento de peso clínicamente significativo”, apunta  Faris Zuraikat, coautor del estudio.

Estos resultados concuerdan con las conclusiones de trabajos previos en el mismo campo; por ejemplo, la asociación de un aumento de la resistencia a la insulina en mujeres con riesgo cardiometabólico que redujeron su sueño 80 minutos por noche durante seis semanas. También se ha observado una afluencia de células inflamatorias en el corazón tanto de hombres como de mujeres tras una restricción leve del sueño.

“Aunque se necesitan más investigaciones para comprender mejor cómo la restricción del sueño conduce al aumento de peso”, apunta St-Onge, “nuestros hallazgos sugieren que la falta de sueño aumenta el riesgo de padecer afecciones relacionadas con la obesidad, como diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas”. El siguiente paso es comprender lo contrario, cómo afecta a la salud de quienes no duermen lo suficiente cuando se mejora su sueño a corto y medio plazo.

Referencia

Faris Zuraikat, Samantha Scaccia, Justin Cochran, Bin Cheng, Keith Diaz, Seth Creasy (University of Colorado), Brooke Aggarwal, Sanja Jelic, and Marie-Pierre St-Onge; Skimping on Sleep and Its Impact on Body Weight and Composition: A Pooled Analysis of Randomized Trials, Annals of Internal Medicine.

Imágenes | Magnific/jcomp/freepik

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