Ya nos parecía extraño que nadie se quejara sobre el arranque de las 400.000 hectáreas de vid que planteó como solución la Comisión Europea. La verdad es que es algo difícil de aceptar para un productor tener que arrancar las vides que con tanto esfuerzo y sacrificio han cultivado.
Los representantes de 65 regiones productoras de vino de 12 países, se encuentran presentes en la República Checa participando en la Asamblea de Regiones Europeas Vitícolas. Debaten algunas posibles soluciones y alternativas para evitar el arranque de las vides, aunque nos tememos que pocas son las alternativas.
Antes de tomar una decisión, la Comisión Europea estudia a fondo los problemas aunque es posible que se les haya escapado la solución que ofrecen los participantes. Ésta consiste en destinar la uva de estas vides a la elaboración de alcohol para brandys y otro tipo de bebidas de carácter espirituoso.
No sólo hay quejas sobre el arranque, las 65 regiones productoras, que en su mayoría son españolas, italianas y francesas, observan con mucho pesimismo la mezcla de los vinos de distintas regiones, ya que esto podría provocar una deslocalización de los viñedos. Son varios los problemas a los que se enfrentan estas regiones, algunos de difícil solución.
De momento, lo que proponen para evitar el arranque puede ser que tenga viabilidad, destinar el producto a otro uso sin tener que arrancar lo que tanto trabajo ha costado. ¿Qué opinas?
Vía | Radio Huesca
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A nivel comunitario y estatal está clara la solución : las viñas plantadas sin autorización de la Administración a partir del 1 de septiembre de 1998 deberán ser arrancadas por su propietario. En cuanto a las plantadas antes de la citada fecha no se prevé su arranque, si bien su producción debe destinarse a destilerías. En legislación autonómica -por ejemplo la Ley 8/2003 de la viña y el vino de Castilla La Mancha- no realiza la distinción; pese a ello no puede contravenir a la normativa comunitaria y estatal. Ahora bien, el problema surge en que no siempre hay destilerías que quieran asumir dicha producción, por lo que, algunas legislaciones autonómicas -no todas- han previsto que de modo alternativo se pueda destruir la uva obtenida. La posibilidad alternativa es importante por las sanciones que pueden imponerse para el caso de incumplimiento.