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Cómo puede ayudar un robot de cocina a que los niños pequeños coman lo mismo que nosotros (y viceversa)

Cómo puede ayudar un robot de cocina a que los niños pequeños coman lo mismo que nosotros (y viceversa)
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La llegada de un peque a casa nos revoluciona en todos los sentidos posibles y en algunos que, incluso, ni siquiera habíamos imaginado. Durante los primeros seis meses, aproximadamente, la leche (materna o artificial) es su único y principal sustento, pero a partir de ese momento, debemos comenzar a introducir sus primeros alimentos, idealmente respetando las recomendaciones de la AEP.

Hay tres fases bien diferenciadas en este proceso y, en cada una de ellas, el tipo de alimentación que ofrecemos a los bebés es diferente, cada vez más elaborada y más próxima a lo que comemos nosotros. Porque esa es, en último término, nuestra meta: que nuestros peques coman, más o menos adaptado, lo mismo que nosotros y sigan una dieta variada, saludable y rica.

En las primeras etapas, por supuesto, necesita algo más de trabajo, pero, conforme los meses van avanzando, esta labor se hace cada vez más sencilla. Sobre todo si tenemos un robot como el ChefBOT Touch de Ikohs.

Este dispositivo es perfecto para ahorrar tiempo, hacer preparaciones tanto sencillas como otras más complejas —manchando muy poquito— y con tantas posibilidades como queramos imaginar.

Con él, preparar las comidas de un niño (y de toda la familia) se simplifica, facilitando una mayor versatilidad y más opciones a la hora de ir añadiendo sabores, texturas y alimentos a su dieta.

Nuestros primeros alimentos

Cuando por fin podemos afrontar la alimentación complementaria con seguridad, se nos plantean dos posibilidades: seguir la vía más tradicional con purés y papillas, o apostar por el BLW (Baby-Led-Weaning), en el que ofrecemos trozos al bebé desde el primer momento.

Cada día más familias optan por un método mixto, en el que un robot de cocina como el ChefBOT Touch tiene mucho que aportar. Por un lado, permite preparar al vapor esos primeros alimentos que pueden ir probando; por ejemplo, brócoli —¡les encanta!—, patata, zanahoria, incluso la manzana o la pera. Y, por otro, una vez introducidos los alimentos básicos, nos ayuda a ir un paso más allá y elaborar rápidamente, y con un resultado delicioso, todo tipo de cremas para que pueda comer toda la familia.

Pack Chefbot Touch Vaporera

Como hemos podido comprobar, en esta misión, la vaporera del ChefBOT Touch se convierte en toda una aliada. Podemos cocinar esas primeras verduras de la manera más saludable y, además, que queden ricas, jugosas y fáciles de comer para el peque. Y, de paso, podemos emplearlas para nuestras propias preparaciones, por ejemplo, un wok de verduritas al que añadirle un poco de pollo, una ensaladilla o para darle algo más de cuerpo a una sopa.

Las patatas, por ejemplo, son un clásico que gusta a niños y mayores por igual, y aunque a nuestro peque se las ofrezcamos simplemente al vapor —cocinadas en la vaporera con 1,5 l de agua durante 20 minutos a 120ºC y velocidad 0—, nosotros podemos aprovecharlas para una guarnición deliciosa si nos preparamos con ellas una mantequilla de ajo y perejil.

Casi cualquier verdura es susceptible de ser preparada al vapor y esta es una forma ideal de ofrecérsela a los niños en las primeras semanas de alimentación complementaria. Lograremos que mantengan intactos sus mejores componentes nutricionales y la textura final será lo bastante blanda y manejable para que las puedan gestionar con facilidad.

El procedimiento es el mismo en todos los casos, simplemente variaremos el tiempo de cocción dependiendo de la textura de la verdura o la fruta.

Atreviéndonos con nuevos sabores

Cuando ya hemos introducido los ingredientes por separado, se nos abre un mundo de posibilidades. Y es que, salvo algunas excepciones —el uso de sal, azúcar, vegetales con alto porcentaje de nitratos o pescados de gran tamaño o con alto contenido de mercurio—, los niños pueden comer prácticamente de todo.

Ir introduciendo los alimentos de uno en uno nos ayuda a detectar posibles intolerancias, pero, una vez hemos comprobado que un alimento es seguro, no debemos tener miedo a experimentar con sabores de todo tipo. De hecho, les estamos ayudando a formar su paladar: cuanta más variedad, más y mejor aceptarán nuevas propuestas y mejores comedores serán en el futuro.

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Una de las primeras recomendaciones puede ser la crema de zanahorias y leche de coco. Es un auténtico must para toda la familia. Debemos tratar de buscar leches de coco eco que no contengan aditivos, y podemos hacer una buena cantidad, porque congela estupendamente. Es un primer plato delicioso, sencillo de preparar y está casi garantizado que a los peques les encantará gracias al ligero dulzor de la zanahoria y la cremosidad del coco.

Para su elaboración, comenzamos picando media cebolla grande y medio kilo de zanahorias —ya peladas y cortadas en trozos gruesos— con el accesorio de cuchilla, velocidad 7, durante unos 15 segundos o hasta que veamos que está bastante finita. Echamos un buen chorro de aceite y cocinamos a 100º, con el accesorio de pala removedora, durante 10 minutos.

Cuando veamos que la verdura está blandita, añadimos un bote de leche de coco y la misma medida de caldo de pollo o de verduras —casero, preferiblemente—. Dejamos cocinar a la misma temperatura unos 25 minutos.

Cremazanahoria

Probamos la verdura y, si está bien tierna, cambiamos de nuevo al accesorio de cuchilla y trituramos a velocidad 10 durante 30 segundos. De esta manera la crema queda increíblemente sedosa y suave en boca. Si ha quedado espesa, podemos rebajar la textura con un poco más de caldo.

Para que esta versión pueda ser más apetecible para los adultos, es posible corregir de sal cuando hayamos apartado la porción del peque. Del mismo modo, hay que intentar que el caldo que empleemos no lleve sal añadida.

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Igual que hemos utilizado zanahoria para esta crema, podemos usar otras verduras propias del otoño, como la calabaza o el boniato, que combinan estupendamente con el sabor de la leche de coco y están llenas de beneficios nutricionales para toda la familia. De hecho, podemos combinarlas entre sí y el resultado es aún más delicioso.

Variedad de ingredientes, variedad de sabores

Cuando estamos afrontando la alimentación de un niño pequeño, la variedad de sabores es importante para que, por un lado, no se aburran y, por otro, se hagan más y más tolerantes a las novedades. Es algo que ofrece múltiples beneficios en el largo plazo y nos ayuda, también a nosotros, a salir de la monotonía.

Un robot de cocina como el ChefBOT de Ikohs hace que las cremas no solo queden suaves y en su punto exacto de cocción, sino que además nos permite "olvidarnos" de tener que estar pendientes y ahorra mucho tiempo en la preparación previa. Hay tantas combinaciones como podamos imaginar, simplemente habrá que optar por verduras de temporada y jugar con sabores algo más exóticos, como la leche de coco o algún queso —estos, siempre, a partir del año y pasteurizados—. Este tipo de ingredientes aportarán cremosidad a la receta y la enriquecerán.

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Las legumbres también son fundamentales en su dieta y, a veces, podemos encontrarnos con ciertas dificultades a la hora de variar. No obstante, para empezar, podemos ofrecerles una manera deliciosa de comer legumbres: el hummus.

Con un robot de cocina, preparar hummus es cuestión de unos pocos minutos y cero misterio, y gracias a su pantalla táctil, es posible seguir los pasos uno a uno de manera muy cómoda. Además, podemos saltar alguno o retocar los ingredientes para adaptarlo a nuestro peque.

Para preparar una ración comedida, bastará con unos 300 gramos de garbanzos cocidos —si ya están cocidos, se enjuagarán bien hasta que no salga espuma—. Con el accesorio de cuchilla, los trituramos a velocidad 10 durante un minuto.

Aquí, dependiendo de la intensidad que se quiera, se puede jugar con la cantidad de ajo —desde usar un trocito pequeño hasta un diente entero, pero no más—, un buen chorro de limón, una cucharada sopera colmada de tahine y unos 25 ml de agua helada. Trituramos todo junto a velocidad 8 durante un minuto y probamos. Es posible añadir un poco de agua helada para rebajar la textura, volviendo a triturar un poco más.

Al servirlo, podemos rematarlo con un chorrito de aceite de oliva y, en el caso de los adultos, un poco de pimentón. Además, si el peque come sólidos, le podemos ofrecer palitos de pan para que moje. Le va a encantar. Para los adultos, podemos añadir crudités como zanahoria, por ejemplo.

Casi, casi como papá y mamá

A partir del año, las restricciones se hacen menores con la idea de que la alimentación del más pequeño de la casa se haga lo más similar posible a la del resto de la familia. Nos despedimos así de tener que pensar, casi, casi, en un menú distinto para cada comensal y podemos dar algo más de rienda suelta a nuestra imaginación.

Siguiendo con el tema de las legumbres, más allá de los deliciosos guisos que se pueden preparar con el ChefBOT, es posible intentar variar la dieta y los sabores con un toque internacional.

Garbanzos

Aunque existe la creencia de que las especias no se deben ofrecer a niños pequeños, siempre que sea de manera comedida, respetando sus gustos y evitando por completo el picante, son un añadido ideal a casi cualquier comida, más aún cuando no podemos usar sal. Aumentan el perfil de sabores y eso siempre se agradece.

Esta receta es ideal a partir del año, y nos permite preparar unos deliciosos garbanzos con curry sin tener que recurrir al tradicional cocido o potaje, y no tener tampoco que triturarlos para que los gestionen un poco mejor.

Comenzamos triturando una cebolla con el accesorio de cuchillas, durante unos 15 segundos, a velocidad 10. Que quede finita. Añadimos dos botes de garbanzos cocidos, bien lavados, un buen chorro de aceite de oliva y un poco de curry en polvo.

Aquí es importante hacer hincapié en que la cantidad la decide cada uno. Si es la primera vez que nuestro peque va a probar el curry, utilizaremos poquito y de una variedad suave y dulce. Si sabemos que les gusta el sabor, la próxima vez podemos permitirnos ir a por un poco más de cantidad, pero cada peque —como cada adulto— es un mundo y nadie mejor que nosotros para regular.

Ponemos a cocinar a fuego lento con el accesorio de la pala removedora durante 10 minutos para que la cebolla quede blandita y los garbanzos cojan temperatura. A continuación, añadimos uno o dos dientes de ajo —dependiendo del tamaño y, de nuevo, de la intensidad que queramos darle—, un trocito de jengibre rallado y cocinamos otros 5 minutos, hasta que la mezcla quede bien fragante.

Vertemos unos 200 ml de agua, dos latas de leche de coco bio y dejamos cocinar una media hora hasta que la salsa reduzca y quede cremosa. Terminamos con un poco de cilantro y albahaca frescos picados bien finitos y un buen chorro de limón para ponerle el contrapunto fresco.

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Se trata de un plato muy rico para toda la familia que podemos acompañar de diferentes maneras: con arroz basmati, con pan naan o con unos fideos de arroz.

Y del mismo modo que utilizamos garbanzos, podemos hacerlo con unas sabrosas lentejas rojas, ya que la base de este curry va igual de bien para esta variedad. Es una forma diferente de poner legumbres en la mesa.

Para comerlo nosotros, bastará con que corrijamos un poco de sal. También podemos añadirle un toque picante en forma de pasta de curry y calentar un poquito antes de comer, para que se integre bien en el guiso.

Un auténtico pinche de cocina

Pack Chefbot Touch

Como podéis ver, hay multitud de posibilidades a la hora de afrontar la alimentación de los más pequeños con la ayuda del robot de Ikohs ChefBOT Touch. Está repleto de funcionalidades que nos hacen la vida más fácil cuando no podemos estar pendientes de la cocina ni dedicarle mucho tiempo.

Picar la cebolla en cuestión de segundos, dejar un guiso preparándose a fuego lento sin tener que estar removiéndolo constantemente o controlando cuánto lleva cocinándose, preparar alimentos al vapor y que queden en su punto… Y todo ello, gracias a su cómoda pantalla táctil, a través de la que podemos gestionar todo lo que hace el robot, incluso preparar paso a paso sus recetas programadas.

Ya no tenemos excusa para cocinar incluso si los fogones no se nos dan especialmente bien. Con un dispositivo como el de la firma española Ikohs, solo tenemos que seguir las instrucciones o incluso adaptarlas a nuestros gustos y necesidades —por ejemplo sustituir algún alimento, o eliminar la sal— para que los platos queden de rechupete (para los peques y también para sus padres).

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