El norte de la provincia de León es uno de esos paraíso naturales de montaña que parecen sacados de un cuento o de un atlas. Allí, lindando con Picos de Europa, la provincia se levanta y eleva, ofreciendo no solo paisajes inolvidables, sino actividades para cansar las piernas y llenar el alma.
Castrillo de Cabrera, cabeza de la comarca de La Cabrera, es uno de esos pueblos que resultan imprescindibles cuando se habla de turismo activo, arquitectura rural y naturaleza desbordada.
Aquí no solo vas a tener la oportunidad de descubrir sus construcciones tradicionales, que tiñen del negro de la pizarra y el gris de la piedra los recodos hasta llegar a él, sino también la imponente presencia de castaños y tejos, algunos de ellos milenarios, que circundan la localidad.
No lejos, de hecho, el Teixedal de Odollo, en la localidad de Marrubio, invitando entre sus ramas a un verano en el que desconectar y en el que, aunque no lo creas, puede haber noches en España que bajen de los 10 ºC.
Ermita del Castro, en Castrillo de Cabrera.
A orillas del río Cabrera, que da nombre al lugar, el pueblo siempre ha tenido una vinculación fluvial que aún hoy perdura. De hecho, es casi de paso obligado el acercarse a las antiguas pozas de lino, en las cuales se trabajaba esta planta, para luego convertirlas en tela.
Esa importancia hidráulica también se manifiesta en espacios restaurados como la fragua, así como el molino comunal, que ponen en valor la esencia agrícola del territorio y, además, la comunión que se vivía entre los vecinos. Ajeno a las grandes construcciones, Castrillo de Cabrera sí presume de una singular aunque modesta arquitectura sacra, como la ermita del Castro.
Valle del Caprada, en Castrillo de Cabrera.
Por y para el río, Castrillo de Cabrera también jugó hace siglos un papel preponderante en la extracción aurífera de Las Médulas, ya que sus aguas sirvieron para alimentar aquellas legendarias minas romanas, conservándose aún hoy algunos canales romanos, de los que quedan vestigios recorribles, como el canal C-4.
El barrio de arriba en Castrillo de Cabrera.
Sin embargo, Castrillo de Cabrera es uno de esos destinos deliciosos para sumergirse en la naturaleza y comulgar con la fauna local. El valle de Caprada y el río Cabo son otro par de imanes para los amantes de la avifauna, a que la zona cuenta con un espacio de protección de aves y, por si fuera poco, sus rutas de montaña, como la ascensión a la Cabeza de Yegua, son un reto incluso para montañeros experimentados que, no obstante, solo recomendamos recorrer con conocimiento del terreno y buena forma física. No olvidemos que ya hablamos de alta montaña –más de 2.400 metros– y que la meteorología aquí puede ser muy cambiante.
Imágenes | Ayuntamiento de Castrillo de Cabrera
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