Para cuidar la dieta, controla la calidad de las frituras

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Siempre atribuimos a las frituras una mala calidad nutricional y las dejamos fuera de nuestra mesa cuando buscamos cuidar la línea, sin embargo, es posible incorporar platos fritos a una alimentación saludable, sólo que para cuidar la dieta, debemos controlar la calidad de las frituras.

Frituras en el marco de una dieta sana

En el marco de una dieta sana es posible comer de todo en cantidades adecuadas, pues entonces, las frituras tienen su lugar en la misma, sólo que debemos conocer que al tratarse de un método de cocción que adiciona grasas y calorías a los alimentos, su frecuencia y cantidad de consumo son quizá inferiores a las de otras preparaciones.

Si queremos cuidar la dieta y la calidad de la misma, además de no consumir a diario frituras sino reducir su frecuencia a unas dos a tres veces por semana, debemos controlar la calidad de las mismas.

Si bien sabemos que los alimentos absorben grasa durante la fritura en proporciones que rondan el 10% de su peso, una fritura mal hecha puede añadir muchas más grasas a la comida y además, pueden generar grasas trans que sabemos en nada benefician a la salud sino todo lo contrario.

Por otro lado, es muy frecuente que las frituras generen sustancias tóxicas tales como la acrilamida que se produce en mayores cantidades si la fritura no está bien controlada.

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Por todas estas razones, si queremos cuidar la dieta es fundamental controlar nuestras frituras y tener en cuenta la calidad de las mismas tanto como la frecuencia de consumo.

Frituras de mayor calidad y más sanas

Es posible lograr frituras más saludables y con menos riesgos para la salud, así como también, que adicionen menos grasa a los alimentos. Para lograrlo, te dejamos los siguientes consejos:

  • Usa el aceite adecuado: las frituras emplean altas temperaturas para realizarse, lo ideal es que se alcancen los 180 grados, y para ello, el mejor aceite es el aceite de oliva, pues su punto de fusión después del cuál la estructura de sus ácidos grasos se altera es de unos 210 grados, es decir, sus cualidades permanecen intactas aún a los 180 grados de la fritura.
  • Controla la temperatura al freír: una temperatura muy baja al sumergir los alimentos en aceite hará que éstos absorban más grasa, y una temperatura superior a los 200 grados al freír incrementa la formación de acrilamida, sustancia tóxica. Por lo tanto, si utilizas freidora controla su temperatura y de lo contrario, antes de sumergir el alimento prueba con pequeños trozos del mismo antes de colocar en aceite frío el producto a freír.
  • Coloca suficiente aceite: colocar poco aceite en el recipiente para freír no hará que los alimentos absorban menos grasa, sino todo lo contrario, el alimento debe quedar cubierto de aceite al sumergirse en el recipiente. Esa es la cantidad apropiada a utilizar de materia grasa.
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  • Utiliza aceite limpio: el aceite limpio es más resistente a las altas temperaturas, por eso, procura que en éste no queden sobras de empanados o demás que se quemen fácilmente y alteren la calidad de ácidos grasos de la materia grasa.
  • No mezcles materia grasa: si empelas mantequilla y aceite de oliva para freír, el aceite de oliva resistirá la temperatura que la mantequilla no soporta, por lo tanto ambos se estropearán sin permitirnos un buen resultado en la fritura
  • No reutilices mucho el aceite: aun siendo aceite de oliva, éste se debilita con cada uso, por eso, reutilizarlo repetidas veces no es una opción sana para cocinar frituras.
  • Utiliza papel absorbente: tras la fritura, coloca enseguida el producto frito sobre papel absorbente, esto permitirá sacar el exceso de grasa y al mismo tiempo, facilitará que el producto quede seco y crujiente.


Con estos consejos, cuando consumas frituras sabrás que no se trata de un plato tan insano como creemos, sino que podemos lograr de esta técnica de cocina un recurso para comer rico y sano, aunque sea un par de veces a la semana.

Sin duda las frituras pueden formar parte de una dieta saludable, sólo debes controlar la calidad de las mismas y su frecuencia de consumo.

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Imagen | Thebittenword.com, Matt Biddulph y Arsel

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