El otro día fue el cumpleaños de mi amiga Sara y nos quería invitar a comer en un restaurante chino. ¡Qué mejor ocasión para conocer el famoso Rey de Tallarines!. Así que llamamos para hacer una reserva y ayer domingo fuimos a comer.
Lo primero que sorprende del restaurante es su decoración, ya que está lleno de azulejos formando mosaicos en diferentes tonos azules. Antiguamente era una marisquería, y todavía conserva la ambientación original, con sus mesas pequeñitas y metálicas, con mosaicos bajo el cristal. De hecho si vas a un restaurante solo por la decoración o por la comodidad, este no es tu lugar.
Lo de hacer la reserva no sirvió de nada, porque nos pusieron la primera mesa que pillaron y la montaron cuando llegamos, pero por la comida el sitio merece la pena. A la vista de todo el mundo, el cocinero prepara la masa (de ahí el nombre) y forma los tallarines. Sinceramente, es digno de ver y mucho más de comer. Nosotros llegamos justo al final cuando ya había preparado la remesa de tallarines para el servicio del mediodía, pero si buscais por la red podeis encontrar vídeos muy chulos.
