Alba Flores cumple 40 años consagrada como una de las actrices más destacadas de su generación gracias a que ha sabido encontrar su propio camino. Nacida en Madrid en 1986, la hija de Antonio Flores y Ana Villa, y nieta de Lola Flores y El Pescaílla, se dio a conocer por sus personajes en las series 'La casa de papel' y 'Vis a Vis', pero desde entonces ha ido trazando una fulgurante carrera que ha culminado este año con el premiado documental 'Flores para Antonio'.
Según ha contado en una entrevista, piensa celebrar su cumpleaños tomándose un pequeño descanso para hacer un viaje por Europa con su madre. La actriz y guionista se encuentra actualmente metida de lleno en la gira de la obra de teatro 'Libres!!!', un homenaje a la organización Mujeres Libres y a las pioneras del anarquismo y el feminismo en España. En ella, no solo actúa, sino que vuelve a sentirse con fuerzas para cantar en un escenario, algo que dejó de hacer cuando murió su padre porque, según cuenta, despertaba sentimientos dolorosos. Flores para Antonio, su gran proyecto profesional, le ha servido para reconciliarse con su pasado, sanar heridas y recuperar recuerdos familiares en una especie de catarsis personal y creativa.
En esos recuerdos juegan un papel importante las grandes reuniones familiares que tenían en las navidades su momento álgido. Recordaba Flores el año pasado, en el podcast 'Cuarto Milenial' de Podimo, aquellas fiestas en la casa familiar donde se tomaban muy en serio el concepto de celebración.
Como tantos españoles, Alba Flores pasaba las fiestas en casa de su abuela, Lola Flores, y no podían alejarse más de la idea de una celebración íntima y recogida. La actriz define aquellas navidades como una rave flamenca.
“Una rave, o sea, claro, era una rave flamenca, pero una rave. Muchísima gente, muchísima gente. O sea, unas buenas mesas al principio como... Y luego ya empezaba a llegar gente de otras cenas a celebrar la Navidad con nosotros”. Recuerda a su abuela como tremendamente generosa, abriendo su casa a amigos, vecinos y familiares, contratando incluso en una ocasión a un grupo de música cubana con amplificadores y todo en medio del salón.
El menú de Navidad también era siempre el mismo, como suele pasar en muchos hogares españoles. “En casa de mi abuela era sopa como de puchero, digamos, pero con arrocito, y luego el segundo era pavo, fíjate, como pavo y tal”.
Una tradición que sin embargo ahora no puede mantener, ya de adulta, pues Alba Flores hace años que es vegetariana, lo que da bastantes quebraderos de cabeza en su familia : “Se agobian mazo, no saben qué ponerme”. Contaba además que siempre suelen llamarle por teléfono preguntándole qué le pueden preparar, pero ella prefiere no complicarles la vida y se lleva su propio menú vegetariano de Navidad.
Y las tradiciones familiares siguen con las nuevas generaciones, con su caldo de pollo, su pavo asado o su marisco y de entrante. Simplemente ella ya no lo come, pero lo importante es volver a reunirse en familia a compartir mesa, recuerdos, música y baile, hasta que el cuerpo aguante. Como cuando era pequeña y caía agotada “en un sofá o entre dos sillas... o encima de alguien”.
Imágenes | Wikimedia Commons/Pedro J Pacheco - Podium Podcast
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