Marta, tiene una lavandería cafetería: “La inversión ha sido de 140.000 euros y facturamos unos 24.000 mensuales, aunque a la cuenta nos llegan limpios 3.500 después de gastos e impuestos”

La emprendedora explica cuánto cuesta poner en marcha un negocio que combina lavadoras de autoservicio y cafetería, cuánto gana por cada lavado y qué gastos reducen sus beneficios

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Joana Costa

Editor

Abrir una lavandería autoservicio puede parecer un negocio relativamente sencillo: instalar las máquinas, encontrar un local adecuado y esperar a que lleguen los clientes, sin personal aparente. 

Sin embargo, algunos emprendedores han decidido ir un paso más allá y combinar este servicio con una cafetería, de manera que los usuarios puedan desayunar, trabajar con su ordenador o tomar algo mientras esperan a que termine la colada.

Es el modelo que han desarrollado Marta Pérez y su pareja en Barcelona, donde gestionan dos establecimientos que reúnen ambos servicios. La empresaria ha explicado las cifras de su negocio en una entrevista con el emprendedor y creador de contenido Eric Ponce, detallando desde la inversión necesaria para abrir los locales hasta el dinero que realmente queda después de pagar los gastos.

Su primera lavandería-cafetería abrió en 2018 y requirió una inversión de 110.000 euros, una cantidad que consiguieron recuperar en cinco años. La apertura del segundo establecimiento fue más costosa: necesitaron 140.000 euros para ponerlo en funcionamiento.

Cuánto se gana con cada lavadora

Cada establecimiento dispone de tres lavadoras y dos secadoras, cuya adquisición representa una inversión aproximada de entre 24.000 y 25.000 euros. Aunque las máquinas requieren un desembolso inicial importante, Marta asegura que el margen directo de cada lavado es considerable.

En una lavadora pequeña, el cliente paga 5,80 euros por ciclo, mientras que el coste para el negocio ronda los 1,50 euros. Esto supone una diferencia de unos 4,30 euros antes de descontar otros gastos generales. En las máquinas grandes, el precio asciende a 11 euros y el coste estimado es de 3 euros, con un margen directo de aproximadamente 8 euros.

Las secadoras también aportan ingresos. Cada ciclo de 15 minutos cuesta 3 euros al usuario, mientras que el gasto asociado oscila entre 50 céntimos y un euro. Por tanto, el margen directo puede situarse entre 2 y 2,50 euros por uso.

El café, menos margen

La cafetería funciona de manera diferente. Aunque representa una parte importante de las ventas, los márgenes de muchos de sus productos son inferiores a los de las lavadoras. El café y las empanadas figuran entre las excepciones más rentables, según explica la propietaria.

En su conversación con Eric Ponce, Marta revela que uno de sus establecimientos registra una facturación media de unos 24.000 euros mensuales, equivalentes a aproximadamente 800 euros diarios. De esa cantidad, el 65% procede de la cafetería y el 35% de los servicios de lavandería.

Sin embargo, facturar 24.000 euros no significa ganar esa cantidad. El negocio debe afrontar unos gastos fijos elevados, especialmente por el alquiler, el personal y los suministros necesarios para mantener las máquinas en funcionamiento.

Los alquileres de los dos establecimientos se sitúan alrededor de los 1.400 y 1.900 euros mensuales, respectivamente. A ello hay que añadir el coste de los empleados: cada local cuenta con dos trabajadores contratados a jornada completa y otro con una jornada de 32 horas semanales.

Solo los gastos de personal ascienden a unos 7.000 euros mensuales por establecimiento. La electricidad, el agua, el gas y el resto de costes operativos elevan la factura total hasta aproximadamente 19.000 euros al mes.

Cuánto dinero queda realmente

Después de descontar los gastos de funcionamiento, el resultado ronda los 5.000 euros mensuales antes de los ajustes fiscales que describe Marta. Una vez realizadas las liquidaciones correspondientes, la empresaria sitúa el dinero que finalmente queda disponible entre 3.000 y 3.500 euros al mes.

Aunque el establecimiento ingresa cerca de 300.000 euros anuales si mantiene ese ritmo de ventas, una parte muy importante se destina a sostener la actividad diaria.

El caso también muestra por qué combinar una lavandería con una cafetería tiene ventajas y dificultades. Mientras que las máquinas de autoservicio pueden funcionar con poca intervención humana, servir desayunos y bebidas obliga a contratar personal, gestionar productos y mantener una atención continuada al público.

Aun así, Marta y su pareja han conseguido consolidar un modelo que empezó con un primer establecimiento en 2018 y que posteriormente ampliaron con una segunda apertura. Su experiencia, compartida con Eric Ponce, refleja que detrás de un negocio que puede parecer muy rentable por el precio de cada lavado hay una inversión inicial considerable y numerosos gastos que determinan cuánto dinero termina ganando realmente su propietario.

Fotos | Eric Ponce/YouTube

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