Receta de roscón de Reyes casero (con un ingrediente sorpresa que marca la diferencia)

Receta de roscón de Reyes casero (con un ingrediente sorpresa que marca la diferencia)
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No hay Navidad que se precie en la que no terminemos disfrutando de este dulce. Y con lo fácil que es de preparar un roscón de Reyes, y lo mucho que nos gusta cocinar, no tenemos por qué comprarlo si no queremos. Podemos seguir paso a paso esta receta y poner sobre la mesa un roscón casero con un toque muy nuestro, el que aporta Anís del Mono.

Del mismo modo que el roscón de Reyes es un dulce tradicional, cuyo origen se remonta, según se dice, a las saturnales romanas y del que ya hay algún testimonio escrito en el siglo XII, esta bebida acaba de celebrar su 150º aniversario.

Durante este tiempo y debido a su versatilidad, se ha hecho un hueco en los hogares españoles, convirtiéndose en la bebida que se ofrece a las visitas, la que se echa al café para endulzarlo, la que utilizamos para dar ese toque especial a nuestras recetas más icónicas y, cómo no, el instrumento musical imprescindible cuando llega el momento de celebrar cualquier fiesta familiar.

En Directo al Paladar y por las fechas que estamos, hemos sacado nuestra botella para preparar un anisado roscón de Reyes, que a buen seguro os dejará un fantástico sabor de boca.

Receta de roscón de Reyes con anís

Roscon Anis

Ingredientes para la masa

  • 225-250 g de harina de fuerza
  • 50 ml de agua
  • 10 g de levadura fresca de panadería
  • 20 ml de Anís del Mono
  • 15 ml de leche
  • 1 huevo tamaño L aproximadamente
  • 50 g de azúcar glass
  • 35 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • Ralladura de 1 naranja

Ingredientes para el relleno

  • 500 ml de nata 35% materia grasa (fría)
  • 150 g de azúcar

Ingredientes para la decoración

  • 1 huevo tamaño M
  • Frutas escarchadas
  • 2 cucharadas de azúcar
  • Anís del mono

Tiempo de preparación

30 minutos

Tiempo de reposo

2-3 horas

Tiempo de cocción

15-18 minutos

Roscon Anis

Cómo preparar Roscón de Reyes con anís

Una masa fácil que se prepara en 10 minutos

Comenzamos disolviendo la levadura fresca en el agua.

En un bol amplio o en el bol del robot de cocina, colocamos, por este orden, la harina junto con el azúcar glass y la ralladura de la naranja. Mezclamos.

A continuación, añadimos el huevo, la mantequilla, la leche, Anís del Mono y la mezcla del agua con la levadura. Amasamos durante 8-10 minutos.

Damos forma de bola a la masa y, con los dedos, hacemos un agujero en el centro dando la forma del roscón.

Cubrimos una bandeja de horno con papel sulfurizado (o papel de hornear) y colocamos la masa. En el centro, un aro de emplatar ligeramente engrasado. De esta forma, al crecer la masa, no se cerrará el agujero del roscón.

A esperar

Roscon Anis

Cubrimos con un paño y dejamos levar en un lugar cálido y sin corrientes de aire durante 2-3 horas.

Jugando a decorar

Roscon Anis

Pero antes de empezar a decorar, precalentamos el horno a 180º.

A continuación, batimos el huevo y reservamos.

En un cuenco, mezclamos 2 cucharadas de azúcar con un chorrito de Anís del Mono. Muy poco, queremos humedecer el azúcar y que quede apelmazado.

Finalmente, troceamos las frutas escarchadas.

Retiramos el aro de emplatar y vamos a decorar. Así, pintamos ligeramente la superficie del roscón con el huevo batido y decoramos con las frutas escarchadas, colocando azúcar anisado en los huecos.

Hora de hornear

Mientras hemos estado decorando el roscón se ha calentado el horno, así que sólo falta hornear a 180º durante 15-18 minutos.

Una vez finalizado el tiempo, dejamos enfriar por completo antes de rellenar.

El paso final: el relleno

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Montamos la nata junto con el azúcar. Colocamos en una manga pastelera con una boquilla rizada y congelamos durante 10 minutos.

Abrimos el roscón por la mitad con ayuda de un cuchillo de sierra. Como paso final, sacamos la manga pastelera del congelador y rellenamos el roscón.

Trucos para preparar un roscón de Reyes de 10

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Los ingredientes a su temperatura correcta

Salvo que la receta diga lo contrario, los ingredientes deben estar a temperatura ambiente. Así que ¡ojo!, porque esta receta necesita que un ingrediente esté muy, muy frío.

El huevo, el agua, la leche y la mantequilla de la masa deben estar a temperatura ambiente para poder conseguir una masa manejable.

Pero, la nata del relleno debe estar muy, muy fría, para conseguir que monte más fácilmente.

La ayuda del aro de emplatar

Como hemos indicado en el paso a paso, colocar un aro de emplatar engrasado en el centro impedirá que durante el levado la masa cierre el agujero que hemos formado.

Si no tenemos aro de emplatar, podemos colocar un vaso, ya que cuando comencemos a decorar lo vamos a retirar.

Pintar, no embadurnar

Es importante batir el huevo con antelación, de esta manera estará manejable cuando vayamos a pintar el roscón. Y decimos pintar, que no embadurnar, ya que no queremos encontrarnos con una tortilla encima de nuestro roscón. Pintando ligeramente con huevo, le damos a la masa un bonito y brillante acabado.

La nata: con mucha materia grasa

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No necesitamos de estabilizantes para que la nata se mantenga firme una vez la hemos montado si nos aseguramos que tiene, al menos, un 35% de materia grasa.

Otras recetas con anís

La despensa de cualquier persona aficionada a la repostería tiene que tener una serie de ingredientes básicos: harina, levadura, azúcar, esencias y, por supuesto, anís dulce.

El anís dulce está íntimamente ligado a la repostería y son numerosas las recetas que dan buena cuenta de ello. Como por ejemplo estas  publicadas en Directo al Paladar o las que podéis encontrar en la web de Anís del Mono.

La intrahistoria de la marca

¿De dónde proviene el nombre? ¿Y su corte adiamantado tan característico? Para todos aquellos que se lo hayan preguntado alguna vez, la historia de Anís del mono comienza en 1870, cuando Vicente Bosch, el creador de la marca, recibió de América como regalo un simpático mono.

El diseño de la botella se lo inspiró un perfume que compró para su mujer en la plaza Vendôme de París, durante un viaje a Francia. Y si nos fijamos en el rostro del mono, quizás le encontremos cierto parecido a Charles Darwin, un guiño al debate que en aquellos años planteó su teoría de la evolución.

Finalmente, un juego. No olvidéis echar un vistazo a su etiqueta y descubrir el error ortográfico que se les coló en las primeras botellas y que no han querido corregir. ¿Una pista? Empieza por d y termina por n.

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