La mejor forma de meter hidratos y proteínas al mismo tiempo es esta receta de pasta y pollo con la que no complicarte

Con unos espaguetis o unos macarrones resuelves una forma fácil de comer sano y de tupper

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Vivimos en una época en la que la nutrición parece ocupar todos los debates públicos habidos y por haber. Eso nos lleva también a que, prácticamente hasta en la sopa —casi literalmente—, hablemos a menudo de macronutrientes y micronutrientes, cuando hasta hace cuatro tardes esto nos importaba entre poco y nada. 

Sobre todo, cuando teníamos la suerte de llevar vidas un poco más organizadas y dietas más equilibradas, sin tener que andar mirando la balanza nutricional.

Pero los tiempos han cambiado. Tenemos menos tiempo para cocinar, menos ganas de hacerlo y menos personas dispuestas —u obligadas— a pasar tiempo en la cocina. 

Así que si eres de esas personas que quieren resolver rápidamente un plato en el que haya proteínas e hidratos de carbono, sin complicarse la vida, y que además pueda convertirse en el protagonista de un tupper sencillo para cualquier día de la semana, sigue leyendo. Esta receta de pasta con pollo y salsa de queso es prácticamente todo lo que vas a necesitar para salvar cualquier día de diario en el trabajo.

Empieza la aventura cociendo la pasta, dejándola solo la mitad del tiempo que indica el paquete. Después, retira la olla y guarda el líquido de cocción. Aparte, limpia el pollo, quita los restos de grasa que tenga, córtalo en daditos de un centímetro y saltéalo ligeramente en una sartén con un poco de aceite. Resérvalo.

En esa misma sartén, saltea un puerro cortado en rodajas muy finas y, cuando esté tierno, añade queso crema y, al gusto, el queso duro que más te guste, bien rallado. Incorpora varios cazos del agua de cocción hasta que la salsa quede líquida, salpimenta y cuece durante un par de minutos desde el momento en que arranque a hervir.

Tras eso, tritura la salsa y pásala por un colador para que quede bien fina —si quieres; si no, puedes saltarte este paso—. Reintegra la salsa en la sartén, agrega la pasta y cuécela allí hasta que esté al dente. Cuando ya esté lista, simplemente emplata la pasta, añade los daditos de pollo y remata, si quieres, con más queso parmesano rallado. Tendrás un platazo nutritivo, fácil y sin complicarte la vida.

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