Legionarios con la guardia baja: un estudio revela que los soldados romanos eran una fuente inagotable de parásitos intestinales

Según las excavaciones realizadas en Vindolanda, en el norte de Inglaterra, cerca del Muro de Adriano

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Estar de aquí para allá, guerreando y conquistando media Europa no debía ser fácil para las legiones romanas. Menos aún cuando, además, en tus intestinos llevabas parásitos intestinales que dificultarían el día a día más de lo que parece.

Pero así era y así de invencibles fueron durante un tiempo las legiones romanas, a las que no paraban ni diferentes tipos de bacterias que, sin saberlo, viajaban con ellos. 

Así lo ha constatado un grupo de científicos británicos y canadienses, comparando datos y muestras de hace más de 1.800 años que han aparecido cerca del conocido como Muro de Adriano, la frontera que el imperio Romano estableció en las Islas Británicas, en el asentamiento de Vindolanda, desde donde controlaban los límites británicos del Imperio.

Publicado en la revista Parasitology, el estudio llevado a cabo por investigadores de las universidades de Cambridge, Oxford y de British Columbia, han comprobado, estudiando las letrinas militares de Vindolanda, la abundante presencia de parásitos intestinales en las tropas imperiales durante sus conquistas.

No extraña, claro, pero los datos son concluyentes sobre este estudio que empezó a tomar forma en 2019 y que tiene como epicentro investigador Vindolanda, el castrum mejor conservado del norte de Inglaterra.

Vindolanda Trust

Valiéndose de diferentes tipos de muestras y de test, los investigadores fueron capaces de analizar hasta 58 materias orgánicas de más de 1.800 años de antigüedad y comprobaron que los legionarios estaban cargados de parásitos, aunque no en la misma medida.

Por ejemplo, los resultados avalan que el 22% de los resultados dieron positivos en la presencia de la lombriz intestinal (Ascaris lumbricoides), uno de los parásitos intestinales más recurrentes en el ser humano, mientras que el gusano látigo (Trichuris trichiura) solo estaba presente en un 4% de los análisis.

El otro parásito detectado es la Giardia duodenalis, muy vinculado a la contaminación hídrica y que, posiblemente, estuviera relacionado con las fuentes de agua que rodeaban el fuerte de Vindolanda

Mientras que algunas de estas bacterias pueden pasar más desapercibidas y ser más inocuas, otras pueden ser más graves y provocar diarreas, fatiga crónica o hinchazón abdominal, especialmente si no se tratan, por lo que queda claro que los legionarios no solo tenían que portar con el peso de su equipaje, sino también con lo que llevaban en su interior

Imágenes | The Vindolanda Trust

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