Baked beans, imprescindibles en un buen desayuno inglés

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El verano pasado, de vacaciones en uno de esos hoteles de playa pensados para extranjeros, me aficioné al English breakfast, con su bacon, sus huevos revueltos, sus salchichas… y como no, las baked beans, imprescindibles en un buen desayuno inglés, por muy extraño que resulte meterse unas alubias en el cuerpo a primera hora de la mañana.

A lo largo de esa semana le fui cogiendo cariño a esas pequeñas alubias con salsa de tomate, y no voy a negar que cuando volví a casa echaba de menos su sabor dulzón y su indescriptible textura. Las busqué en los supermercados de mi barrio y, al no encontrarlas, hice un esfuerzo por superar mi adicción. Hasta el sábado pasado, que de visita en mi pueblo, en el interior de Alicante, me las encontré en una estantería del supermercado junto con la fabada asturiana.

Un poco de historia

El origen de este plato, como suele ocurrir, es incierto. Las alubias empleadas son originarias de Norteamérica, y llegaron a Italia por primera vez en 1528. Con el tiempo fueron extendiéndose por Europa a través de Francia, y de ahí a las Islas Británicas, donde el estofado de judías era bastante habitual.

Sin embargo, la receta original proviene de Maine, al noreste de Estados Unidos, donde los colonos horneaban las alubias en cazuelas de barro cubiertas de tierra y brasas, de ahí el adjetivo baked, que significa horneadas, y así se siguen llamando a pesar de que actualmente se hacen estofadas.

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Las alubias fueron una de las primeras comidas en enlatarse, y las latas de alubias con cerdo y tomate formaban parte del suministro de guerra durante la Guerra Civil Americana en la década de 1860. Sin embargo, no fue hasta 1886 que las alubias con salsa de tomate (ya sin cerdo) llegaran a Inglaterra.

Curiosamente, lo que ahora se considera un producto básico en la alimentación inglesa, comenzó como un artículo exótico de importación que vendían los prestigiosos grandes almacenes Fortnum & Mason, que aún las siguen vendiendo junto a otros artículos de lujo, recordando al mundo entero el origen de la tradición.

La preparación

Nunca he preparado alubias con salsa de tomate, de hecho, dudo que mucha gente las cocine en Inglaterra, pues es un plato tremendamente asociado a su versión en lata, como podría ser el atún o el maíz dulce en nuestra gastronomía. Además, su proceso de elaboración es lento —aunque sencillo— y su precio en el mercado tan ridículo (desde menos de 30 peniques la lata de 250gr.) que imagino que pocos se aventurarán a prepararlas.

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Como he dicho antes, la receta original se realizaba en una cazuela de barro enterrada con tierra y cenizas a modo de horno improvisado, pero actualmente se estofan. Lo primero, no obstante, es poner las alubias en romojo unas horas, luego se cuecen durante 20 o 30 minutos y después se estofan durante unas cuatro horas con una salsa compuesta de salsa de tomate, salsa worcestershire, cebollas y melaza.

El resultado es unas alubias que se deshacen en la boca, rodeadas por una salsa gelatinosa muy dulce, que se parece más al ketchup que una salsa de tomate tal y como aquí la conocemos. Acompañan muy bien el sabor intenso del bacon y las salchichas, y completan la bomba calórica necesaria para afrontar el largo día hasta la cena, con su frugal lunch entre medias.

Además de ser parte esencial del desayuno, las baked beans también han colonizado otras comidas, incluida la cena. En los pubs no es poco habitual pedirse unas beans on toast, que es una tostada cubierta de estas alubias, y dado su bajo precio y fácil preparación (se calientan en el microondas y listo) también son consideradas parte fundamental de la alimentación de los estudiantes.

Imagen | Wikimedia Commons
En Directo al Paladar | Lo mejor de la gastronomía británica

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