Espárragos. La genética jugando con nuestro sentido del olfato

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Con la llegada de el verano seguro que uno de los alimentos que está presente en muchas de tus recetas son los espárragos. ¿Te has preguntado alguna vez por qué después de comerlos la orina tiene un olor distinto? ¿No lo has notado nunca? En el post de hoy vamos a tratar de encontrar una explicación a este curioso fenómeno. Resulta que no todo el mundo procesa los espárragos de la misma forma, y no todo el mundo es capaz de detectar el olor de la misma forma.

Empecemos por la base. La química

Nutricionalmente, lo más destacable podría ser su cantidad de vitamina A, de potasio y de ácido fólico (de especial interés para mujeres embarazadas). El espárrago es un vegetal de la misma familia que el ajo o las cebollas y es una planta nativa de Europa, aunque cultivada posteriormente en todo el mundo. Por cierto, que la etimología de la palabra espárrago deriva de una palabra persa que significa brote.

La parte más curiosa de su composición es que cuando comemos espárragos, parte de sus componentes dan como residuos productos derivados del azufre y del amoniaco. Parece ser que son estos compuestos los que hacen que tras ingerirlos, la orina tenga un olor característico. Y aquí empieza lo interesante.

Los estudios

Este efecto es conocido desde hace ya mucho tiempo y aunque se han realizado diversos estudios para ver las posibles causas, no hay todavía conclusiones seguras de cuáles son los responsables, o sus mecanismos de funcionamiento. Pero lo que viene ahora puede que te sorprenda más, ¿sabes que apenas 1 de cada 4 personas son capaces de detectar este olor en la orina tras consumir espárragos? ¿sabes que probablemente 1 de cada 4 personas tras ingerir espárragos no producen orina con ese olor peculiar?

Es decir, es posible que seas capaz de detectar el olor, pero no producirlo. O de producir el olor y no detectarlo. O ninguna de las dos cosas, o las dos cosas. Este último es mi caso, ¿cuál es el tuyo?

Los estudios no son concluyentes en el caso de personas que sean capaz de producir el olor. Es decir, podría ser que todo el mundo metabolizara los espárragos de la misma forma, y que todos produjeran metabolitos con olor, pero que la cantidad fuera variable. Lo que parece probado es que hay personas que no son capaces de distinguir ese olor en la orina. También puede influir la presencia de “Asparagusic acid, S2(CH2)2CHCO2H” (no he encontrado la traducción de este ácido al español) , ya que en brotes jóvenes hay más cantidad. Son precisamente esos átomos de azufre los responsables del olor, al combinarse en diversas formas tras la digestión.

Para llevar


¿Qué tiene de interesante todo este asunto? Más allá de la simple curiosidad sobre los olores, creo que también invita a una reflexión sobre la genética y el metabolismo en relación con la nutrición.

Si bien es cierto que todos compartimos unas características generales, no es menos cierto que también hay variaciones particulares muy ligadas a la genética que se manifiestan en asuntos sin mayor importancia como este, pero que pueden ser de mayor gravedad como intolerancia a la leche, celiaquía o las enfermedades raras metabólicas.

Cada vez sabemos más sobre nutrición, pero también es necesario recordar que cada vez descubrimos más cosas que no sabemos. Y eso es un gran estímulo para que se siga investigando y para que se siga alimentando nuestro apetito, no solo por la comida, sino también por el conocimiento.

¿Y vosotros? ¿Habéis detectado esos olores? ;)

Imágenes | Por matt.hintsa
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